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	<title>Maira Tiscornia &#124; Psicología online &#187; Artículos</title>
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	<description>Maira Tiscornia &#124; Psicología online</description>
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		<title>La relación terapéutica desde la Terapia de Esquemas</title>
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		<pubDate>Wed, 25 Jul 2018 15:03:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Maira Tiscornia</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Autores de las más variadas líneas como Freud (1912), Patterson (1974), Yalom Irving  (1980) e incluso Wolpe (1969) han manifestado la notoria incidencia de la relación terapéutica en la eficacia de los tratamientos. Actualmente, sabemos que la psicoterapia no puede ser concebida al margen del establecimiento de una adecuada  relación interpersonal cliente – terapeuta (Sidelski, 2005) y sabemos que ésta resulta ser un buen predictor de los resultados terapéuticos de todas las líneas psicológicas (Luborsky, 2000). La relación que establece el terapeuta con su paciente, y aquello que puede brindarle en ese marco, predicen alrededor del 30% de las posibilidades de mejoría (Fernández Álvarez, 2004). Historicamente, las corrientes psicodinámicas fueron tal vez pioneras en sacar a relucir la importancia de la alianza terapéutica. El propio Freud (The Dynamics of Transference, 1912) planteó la importancia de que el analista mantuviera un interés y una actitud comprensiva hacia el paciente para permitir que la parte más saludable de éste estableciera una relación positiva con el psicoterapeuta. Posteriormente, el concepto de alianza terapéutica ha sido incorporado por la mayoría de las demás escuelas psicoterapéuticas, pero alejándose de la lectura transferencial y de la neutralidad clásica defendida por el psicoanálisis. La tendencia actual apunta a la mayor inclusión de la interacción, espontaneidad y autenticidad del terapeuta dentro de los parámetros formales que hacen a una relación de este tipo (Corbella y Botella, 2003). Asimismo, conceptos relacionados con la teoría de las relaciones objetales de Otto Kernberg, explican algunas nuevas líneas cognitivas relacionadas con la importancia de recrear relaciones interpersonales más adaptativas a través de la relación terapéutica (Millon y Davis, 2001). Por su parte, el movimiento humanista prestó una especial atención al papel de la alianza terapéutica. La empatía, la congruencia y la aceptación incondicional al cliente eran las 3 características fundamentales en un terapeuta rogeriano a fin de establecer una relación terapéutica efectiva (Rogers, 1957, citado en Corbella y Botella, 2003). Desde la perspectiva clásica conductual se priorizaba la calidad técnica de las intervenciones del terapeuta. Sin embargo, tras la denominada “Revolución cognitiva”, se hizo un profundo hincapié en el interés por la relación terapéutica. Wolpe (1969, citado en Madrid, 1986) partidario de este paradigma, se atrevió a relativizar el tecnicismo usualmente atribuido a esta línea teórica diciendo: “Mi creencia es que la calidad de la relación terapéutica es más fundamental que los métodos y técnicas específicas del terapeuta&#8230;”. De hecho, en la actualidad, la orientación cognitiva (principalmente las lineas integrativas) considera a la alianza terapéutica como un factor medular del proceso terapéutico (Newman, 1998; Safran, 1998, citado en Corbella y Botella, 2003). Recientemente, las teorías cognitivo-conductuales han prestado una atención suficiente a este punto influenciados primordialmente por terapeutas cognitivos constructivistas como Guidano y Liotti (1983) o Mahoney (1988). Estos han elaborado teorías referentes al desarrollo, estabilidad y cambio de las estructuras cognitivas y su conexión evolutiva con los vínculos afectivos tempranos. Tenemos entonces que las experiencias tempranas son importantes para la formación de los esquemas cognitivos, sobretodo cuando son reforzadas por experiencias posteriores, produciendo sesgos en el desarrollo. Dependiendo del tipo de apego que el sujeto recibió (ansioso, seguro, etc) será propenso a vincularse de determinada manera con los demás, incluido el terapeuta. Autores como Bowlby  y Jeffrey Young han incorporado ampliamente estos conceptos en sus teorías. &#160; La relación terapéutica dentro del Modelo de Esquemas Si bien parecería ser natural el fomentar un vínculo con características especiales con un otro (paciente), muchas personas presentan ciertas dificultades -asociadas a historias complejas de apego- que les impide contribuir con que éste vínculo florezca y por tanto se afecta esa capacidad de mejoría antes mencionada. Pese a diversas críticas, la Terapia Cognitivo Conductual de los últimos tiempos, ha promovido la revalorización del constructo de la relación terapéutica, especialmente a la hora de trabajar con pacientes con historia de traumatización o con diagnósticos de Trastornos de Personalidad. Dentro del paradigma Cognitivo-Conductual, vemos que la Terapia de Esquemas ofrece un modelo que contempla y sistematiza una forma de ocuparnos de las variables asociadas al vínculo terapéutico activamente. Para esto propone no sólo una postura que se apoya en las líneas humanistas / existencialistas; sino que incluye técnicas o posturas de terapeuta que promueven la sanación del estilo vincular del paciente ya que operan como una experiencia vincular/emocional correctiva. Por ejemplo, la reparentización limitada encuentra el camino para acortar distancias entre los problemas vinculares de los pacientes, sobre todo aquellos con historias de carencias afectivas o estilos disfuncionales de crianza.  Dicha reparentalización, no es un protocolo universal que se aplica de manera rígida, sino que va a ser distinta para cada paciente, y va a tener su base en identificar que necesidades básicas emocionales no fueron satisfechas en el desarrollo de esa persona. El terapeuta entonces va a prestar especial cuidado en brindar aquello que faltó en la vida de este paciente procurando proporcionarlo dentro del encuadre terapéutico. De esta forma, el paciente podrá aprender el mismo a proveerse sus necesidades de una manera más funcional en el futuro. Por otra parte, este modelo propone la confrontación empática para poder generar experiencias emocionales correctivas desde una puesta de límites basada en la empatía y el cuidado del paciente. En el caso de las personas que por ejemplo presentan rasgos de personalidad narcisistas, será esta una de las estrategias que mejor resultado tendrán en la vida del paciente. Pues el aprendizaje y aceptación de los límites estará conceptualizada desde la propia historia del paciente, mediando la comprensión y empatía, pero corrigiendo los efectos negativos y consecuencias que ésto le trae en sus vínculos actuales. Se dará al paciente la chance de ensayar otras formas vinculares en la sesión, para que pueda posteriormente replicarlo en los demás vínculos. Tenemos entonces que dado que las posibilidades de cambio dependen en gran parte del contexto social y relacional del individuo, la instancia terapéutica resulta ser un excelente escenario -seguro y estable- para transitar las experiencias emocionales correctivas necesarias para el paciente. Es decir, donde se pueden ensayar y señalar patrones relacionales en [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Autores de las más variadas líneas como Freud (1912), Patterson (1974), Yalom Irving  (1980) e incluso Wolpe (1969) han manifestado la notoria incidencia de la relación terapéutica en la eficacia de los tratamientos. Actualmente, sabemos que la psicoterapia no puede ser concebida al margen del establecimiento de una adecuada  relación interpersonal cliente – terapeuta (Sidelski, 2005) y sabemos que ésta resulta ser un buen predictor de los resultados terapéuticos de todas las líneas psicológicas (Luborsky, 2000). La relación que establece el terapeuta con su paciente, y aquello que puede brindarle en ese marco, predicen alrededor del 30% de las posibilidades de mejoría (Fernández Álvarez, 2004).</p>
<p>Historicamente, las corrientes psicodinámicas fueron tal vez pioneras en sacar a relucir la importancia de la alianza terapéutica. El propio Freud (The Dynamics of Transference, 1912) planteó la importancia de que el analista mantuviera un interés y una actitud comprensiva hacia el paciente para permitir que la parte más saludable de éste estableciera una relación positiva con el psicoterapeuta.</p>
<p>Posteriormente, el concepto de alianza terapéutica ha sido incorporado por la mayoría de las demás escuelas psicoterapéuticas, pero alejándose de la lectura transferencial y de la neutralidad clásica defendida por el psicoanálisis. La tendencia actual apunta a la mayor inclusión de la interacción, espontaneidad y autenticidad del terapeuta dentro de los parámetros formales que hacen a una relación de este tipo (Corbella y Botella, 2003). Asimismo, conceptos relacionados con la teoría de las relaciones objetales de Otto Kernberg, explican algunas nuevas líneas cognitivas relacionadas con la importancia de recrear relaciones interpersonales más adaptativas a través de la relación terapéutica (Millon y Davis, 2001).</p>
<p>Por su parte, el movimiento humanista prestó una especial atención al papel de la alianza terapéutica. La empatía, la congruencia y la aceptación incondicional al cliente eran las 3 características fundamentales en un terapeuta rogeriano a fin de establecer una relación terapéutica efectiva (Rogers, 1957, citado en Corbella y Botella, 2003).</p>
<p>Desde la perspectiva clásica conductual se priorizaba la calidad técnica de las intervenciones del terapeuta. Sin embargo, tras la denominada “Revolución cognitiva”, se hizo un profundo hincapié en el interés por la relación terapéutica. Wolpe (1969, citado en Madrid, 1986) partidario de este paradigma, se atrevió a relativizar el tecnicismo usualmente atribuido a esta línea teórica diciendo: <i>“Mi creencia es que la calidad de la relación terapéutica es más fundamental que los métodos y técnicas específicas del terapeuta&#8230;”.</i></p>
<p>De hecho, en la actualidad, la orientación cognitiva (principalmente las lineas integrativas) considera a la alianza terapéutica como un factor medular del proceso terapéutico (Newman, 1998; Safran, 1998, citado en Corbella y Botella, 2003).</p>
<p>Recientemente, las teorías cognitivo-conductuales han prestado una atención suficiente a este punto influenciados primordialmente por terapeutas cognitivos constructivistas como Guidano y Liotti (1983) o Mahoney (1988). Estos han elaborado teorías referentes al desarrollo, estabilidad y cambio de las estructuras cognitivas y su conexión evolutiva con los vínculos afectivos tempranos. Tenemos entonces que las experiencias tempranas son importantes para la formación de los esquemas cognitivos, sobretodo cuando son reforzadas por experiencias posteriores, produciendo sesgos en el desarrollo. Dependiendo del tipo de apego que el sujeto recibió (ansioso, seguro, etc) será propenso a vincularse de determinada manera con los demás, incluido el terapeuta. Autores como Bowlby  y Jeffrey Young han incorporado ampliamente estos conceptos en sus teorías.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><b>La relación terapéutica dentro del Modelo de Esquemas </b></p>
<p>Si bien parecería ser natural el fomentar un vínculo con características especiales con un otro (paciente), muchas personas presentan ciertas dificultades -asociadas a historias complejas de apego- que les impide contribuir con que éste vínculo florezca y por tanto se afecta esa capacidad de mejoría antes mencionada.</p>
<p>Pese a diversas críticas, la Terapia Cognitivo Conductual de los últimos tiempos, ha promovido la revalorización del constructo de la relación terapéutica, especialmente a la hora de trabajar con pacientes con historia de traumatización o con diagnósticos de Trastornos de Personalidad.</p>
<p>Dentro del paradigma Cognitivo-Conductual, vemos que la Terapia de Esquemas ofrece un modelo que contempla y sistematiza una forma de ocuparnos de las variables asociadas al vínculo terapéutico activamente. Para esto propone no sólo una postura que se apoya en las líneas humanistas / existencialistas; sino que incluye técnicas o posturas de terapeuta que promueven la sanación del estilo vincular del paciente ya que operan como una experiencia vincular/emocional correctiva.</p>
<p>Por ejemplo, la <i>reparentización limitada</i> encuentra el camino para acortar distancias entre los problemas vinculares de los pacientes, sobre todo aquellos con historias de carencias afectivas o estilos disfuncionales de crianza.  Dicha <i>reparentalización</i>, no es un protocolo universal que se aplica de manera rígida, sino que va a ser distinta para cada paciente, y va a tener su base en identificar que necesidades básicas emocionales no fueron satisfechas en el desarrollo de esa persona. El terapeuta entonces va a prestar especial cuidado en brindar aquello que faltó en la vida de este paciente procurando proporcionarlo dentro del encuadre terapéutico. De esta forma, el paciente podrá aprender el mismo a proveerse sus necesidades de una manera más funcional en el futuro.</p>
<p>Por otra parte, este modelo propone la <i>confrontación empática</i> para poder generar experiencias emocionales correctivas desde una puesta de límites basada en la empatía y el cuidado del paciente. En el caso de las personas que por ejemplo presentan rasgos de personalidad narcisistas, será esta una de las estrategias que mejor resultado tendrán en la vida del paciente. Pues el aprendizaje y aceptación de los límites estará conceptualizada desde la propia historia del paciente, mediando la comprensión y empatía, pero corrigiendo los efectos negativos y consecuencias que ésto le trae en sus vínculos actuales. Se dará al paciente la chance de ensayar otras formas vinculares en la sesión, para que pueda posteriormente replicarlo en los demás vínculos.</p>
<p>Tenemos entonces que dado que las posibilidades de cambio dependen en gran parte del contexto social y relacional del individuo, la instancia terapéutica resulta ser un excelente escenario -seguro y estable- para transitar las experiencias emocionales correctivas necesarias para el paciente. Es decir, donde se pueden ensayar y señalar patrones relacionales en las mismas sesiones a fin de que los resultados se generalicen en las múltiples otras relaciones del sujeto.</p>
<p>Escrito por: Lic. Sofia Pazos y Dra. Maira Tiscornia</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Estilos de Crianza y Terapia de Esquemas</title>
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		<pubDate>Fri, 25 May 2018 19:57:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Maira Tiscornia</dc:creator>
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		<description><![CDATA[&#160; En el artículo previo del mes de Mayo, abordamos el tema de la violencia, haciendo especial énfasis  en la pareja y en el factor común entre víctimas y victimarios. La reflexión giraba en torno al maltrato en la infancia como elemento base en la perpetuación del círculo de la violencia y hablamos de la necesidad de reflejar eso en la práctica de la salud mental, de modo preventivo. En este artículo del mes de junio, daremos una mirada a los estilos de crianza disfuncionales que exponen a situaciones con gran potencial tóxico y que pueden facilitar el desarrollo de los Esquemas Desadaptativos Tempranos o Trampas Vitales en la vida adulta. Las consultas de familias por la desobediencia de sus hijos, su escaso auto-control, pataletas o enojos inadecuados son en extremo frecuentes. Sería entendible pensar que el problema sea de disciplina y pueda abordarse dotando a los padres de estrategias que otorguen mayor control frente a la conducta de sus hijos, y ese ha de ser el error en el que debemos procurar no caer. Desde el modelo de Terapia de Esquemas, el enojo y el comportamiento indisciplinado de un niño se interpretan como una forma innata para expresar que hay necesidades básicas emocionales sin satisfacer. Como necesidades básicas entendemos la necesidad de amor y  cuidado, seguridad y aceptación, y libertad para expresar las necesidades y deseos, entre otras. Todos estamos de acuerdo en que un niño tiene la necesidad y el derecho de crecer en un medio que cumpla esas condiciones, pero la velocidad de la sociedad en que vivimos, hace a padres muy exigentes, con poco tiempo para “perder” en cuestiones de crianza. Es esa misma velocidad que nos apremia a resolver problemas con inmediatez, y a los profesionales de la salud a trabajar sobre la punta de un iceberg, lo que termina por exponer a los niños a más de lo mismo. La desconexión emocional no se presenta únicamente en figuras cuidadoras abusivas, sino que en mayor o menor medida nos afecta a todos por ser parte de un mundo que en la búsqueda de globalizar, termina por distanciar a las personas que están más cerca. ¿Es casual el significativo aumento de las consultas por niños con problemas de conducta? La realidad es que los niños siguen viniendo a este mundo con las mismas necesidades de siempre, pero es menor la disponibilidad con que cuentan los padres. Cuando el niño comienza a generar resistencia a esta exigencia y velocidad de la que hablamos, se convierte en un problema y se llega a la consulta. Ese es el momento en que hay posibilidades para el cambio, y si bien se suelen encontrar fallas en la puesta de límites per sé, no hay que conformarse con que esa sea la respuesta al porqué del mal comportamiento. La orientación para fortalecer la disciplina “per se”, no ayuda a cubrir las necesidades primordiales, cuya desatención predice con mayor intensidad la probabilidad de psicopatología e incluso en muchos casos recrudece el problema. Existe acuerdo en que la conducta parental viene definida por dos grandes variables: 1) disponibilidad, que conjuga contemplación de las necesidades del hijo, implicación emocional y calidez en la respuesta, y 2) demanda o grado de control que se busque y se tenga sobre un hijo (Modelo de Maccoby &#38; Martin, 1983). Los estilos de crianza van a definirse de la siguiente manera según se crucen esas variables: 1)      autoritario (demanda y/o control fuerte y baja implicación emocional). 2)      democrático (alta demanda/control y alta implicación emocional). 3)      permisivo (baja demanda/control y alta implicación emocional). 4)      negligente (baja demanda y baja implicación emocional). Distintos autores han estudiado la relación entre el desarrollo de los Esquemas Desadaptativos Tempranos y los estilos parentales, y los resultados muestran que se observa el desarrollo de dichos esquemas en sujetos que crecieron bajo estilos autoritarios y negligentes, opuestos en la variable de demanda o control, pero que comparten la baja implicación emocional y la aceptación condicional &#8211; esto es aceptar al niño según el comportamiento y sus actos (Thimm, 2011, Estévez y Calvete 2007, Shah y Waller,2002, Gunty y Buri 2008, May ,2006, Cukor, 2004). Con esa evidencia es que afirmamos que si una familia tiene dificultades para educar a su hijo con calidez y disponibilidad emocional, y es alentada a atender a los problemas de disciplina bajo un formato de mayor rigidez, entonces se estará exponiendo al niño a mayor desconexión emocional, y por lo tanto al probable desarrollo de esquemas disfuncionales que correlacionan con malestar y patología en la vida adulta. Estos autores también encontraron que el apoyo psicológico y calor emocional correlacionaban negativamente con la presencia de estos esquemas, es decir que eran factores protectores. Esto puede resultar obvio por oposición a lo anterior, pero hay que prestar especial atención a que esas variables involucran tanto al estilo de crianza democrático como al permisivo. Mientras que el factor común entre los sujetos que no puntuaban alto en la presencia de los esquemas desadaptativos era el calor emocional de sus padres, siendo menos relevante el control que estos ejercían sobre su comportamiento. No hay discusión en que la guía y la puesta de límites es una necesidad del individuo en desarrollo, pero no hay que confundir límites con control, o a un niño educado con un niño hipervigilante. La imposición de límites sin sostén psicológico no es saludable, la gran cantidad de estudios al respecto es consistente en que la clave para criar hijos sanos, no es solo la autoridad, sino el apoyo emocional. Este artículo representa sólo una introducción a un tema inagotable que iremos abordando con mayor profundidad próximamente. De igual manera esperamos que sirva para no perder de vista cuestiones tan importantes, que de abordarse, podrían generar un gran impacto en las futuras generaciones. Lic. Psic. Sofia Pazos]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.mairatiscornia.com/wp-content/uploads/2018/05/niña.jpg"><img class="alignnone size-thumbnail wp-image-3334" style="float: left;" alt="niña" src="http://www.mairatiscornia.com/wp-content/uploads/2018/05/niña-150x150.jpg" width="150" height="150" /></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;">En el artículo previo del mes de Mayo, abordamos el tema de la violencia, haciendo especial énfasis  en la pareja y en el factor común entre víctimas y victimarios. La reflexión giraba en torno al maltrato en la infancia como elemento base en la perpetuación del círculo de la violencia y hablamos de la necesidad de reflejar eso en la práctica de la salud mental, de modo preventivo.</p>
<p style="text-align: justify;">En <strong>este artículo del mes de junio</strong>, daremos una mirada a los estilos de crianza disfuncionales que exponen a situaciones con gran potencial tóxico y que pueden facilitar el desarrollo de los Esquemas Desadaptativos Tempranos o Trampas Vitales en la vida adulta.</p>
<p style="text-align: justify;">Las consultas de familias por la desobediencia de sus hijos, su escaso auto-control, pataletas o enojos inadecuados son en extremo frecuentes. Sería entendible pensar que el problema sea de disciplina y pueda abordarse dotando a los padres de estrategias que otorguen mayor control frente a la conducta de sus hijos, y ese ha de ser el error en el que debemos procurar no caer.</p>
<p style="text-align: justify;">Desde el modelo de Terapia de Esquemas, el enojo y el comportamiento indisciplinado de un niño se interpretan como una forma innata para expresar que hay necesidades básicas emocionales sin satisfacer. Como necesidades básicas entendemos la necesidad de amor y  cuidado, seguridad y aceptación, y libertad para expresar las necesidades y deseos, entre otras.</p>
<p style="text-align: justify;">Todos estamos de acuerdo en que un niño tiene la necesidad y el derecho de crecer en un medio que cumpla esas condiciones, pero la velocidad de la sociedad en que vivimos, hace a padres muy exigentes, con poco tiempo para “perder” en cuestiones de crianza. Es esa misma velocidad que nos apremia a resolver problemas con inmediatez, y a los profesionales de la salud a trabajar sobre la punta de un iceberg, lo que termina por exponer a los niños a más de lo mismo.</p>
<p style="text-align: justify;">La desconexión emocional no se presenta únicamente en figuras cuidadoras abusivas, sino que en mayor o menor medida nos afecta a todos por ser parte de un mundo que en la búsqueda de globalizar, termina por distanciar a las personas que están más cerca.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Es casual el significativo aumento de las consultas por niños con problemas de conducta?</p>
<p style="text-align: justify;">La realidad es que los niños siguen viniendo a este mundo con las mismas necesidades de siempre, pero es menor la disponibilidad con que cuentan los padres. Cuando el niño comienza a generar resistencia a esta exigencia y velocidad de la que hablamos, se convierte en un problema y se llega a la consulta.</p>
<p style="text-align: justify;">Ese es el momento en que hay posibilidades para el cambio, y si bien se suelen encontrar fallas en la puesta de límites per sé, no hay que conformarse con que esa sea la respuesta al porqué del mal comportamiento.</p>
<p style="text-align: justify;">La orientación para fortalecer la disciplina “per se”, no ayuda a cubrir las necesidades primordiales, cuya desatención predice con mayor intensidad la probabilidad de psicopatología e incluso en muchos casos recrudece el problema.</p>
<p style="text-align: justify;">Existe acuerdo en que la conducta parental viene definida por dos grandes variables: 1) <i>disponibilidad</i>, que conjuga contemplación de las necesidades del hijo, implicación emocional y calidez en la respuesta, y 2) <i>demanda</i> o grado de control que se busque y se tenga sobre un hijo (Modelo de Maccoby &amp; Martin, 1983).</p>
<p style="text-align: justify;">Los estilos de crianza van a definirse de la siguiente manera según se crucen esas variables:</p>
<p style="text-align: justify;">1)      autoritario (demanda y/o control fuerte y baja implicación emocional).</p>
<p style="text-align: justify;">2)      democrático (alta demanda/control y alta implicación emocional).</p>
<p style="text-align: justify;">3)      permisivo (baja demanda/control y alta implicación emocional).</p>
<p style="text-align: justify;">4)      negligente (baja demanda y baja implicación emocional).</p>
<p style="text-align: justify;">Distintos autores han estudiado la relación entre el desarrollo de los Esquemas Desadaptativos Tempranos y los estilos parentales, y los resultados muestran que se observa el <i>desarrollo de dichos esquemas</i> en sujetos que crecieron bajo estilos <i>autoritarios y negligentes, opuestos en la variable de demanda o control</i>, pero que <i>comparten la baja implicación emocional y la aceptación condicional</i> &#8211; esto es aceptar al niño según el comportamiento y sus actos (Thimm, 2011, Estévez y Calvete 2007, Shah y Waller,2002, Gunty y Buri 2008, May ,2006, Cukor, 2004).</p>
<p style="text-align: justify;">Con esa evidencia es que afirmamos que si una familia tiene dificultades para educar a su hijo con calidez y disponibilidad emocional, y es alentada a atender a los problemas de disciplina bajo un formato de mayor rigidez, entonces se estará exponiendo al niño a mayor desconexión emocional, y por lo tanto al probable desarrollo de esquemas disfuncionales que correlacionan con malestar y patología en la vida adulta.</p>
<p style="text-align: justify;">Estos autores también encontraron que el apoyo psicológico y calor emocional correlacionaban negativamente con la presencia de estos esquemas, es decir que eran factores protectores. Esto puede resultar obvio por oposición a lo anterior, pero hay que prestar especial atención a que esas variables involucran tanto al estilo de crianza democrático como al permisivo. Mientras que el factor común entre los sujetos que no puntuaban alto en la presencia de los esquemas desadaptativos era el calor emocional de sus padres, siendo menos relevante el control que estos ejercían sobre su comportamiento.</p>
<p style="text-align: justify;">No hay discusión en que la guía y la puesta de límites es una necesidad del individuo en desarrollo, pero no hay que confundir límites con control, o a un niño educado con un niño hipervigilante. La imposición de límites sin sostén psicológico no es saludable, la gran cantidad de estudios al respecto es consistente en que la clave para criar hijos sanos, no es solo la autoridad, sino el apoyo emocional.</p>
<p style="text-align: justify;">Este artículo representa sólo una introducción a un tema inagotable que iremos abordando con mayor profundidad próximamente. De igual manera esperamos que sirva para no perder de vista cuestiones tan importantes, que de abordarse, podrían generar un gran impacto en las futuras generaciones.</p>
<p style="text-align: justify;">Lic. Psic. Sofia Pazos</p>
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		<title>Violencia, Víctimas y Victimarios: ¿Cuál es el factor común?</title>
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		<pubDate>Fri, 04 May 2018 01:02:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Maira Tiscornia</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Es indiscutible que el tema de la violencia —en todas sus formas— está siendo nuestro gran problema social. Actualmente se ha puesto de relieve el problema de la violencia de género, tras la gran cantidad de femicidios que se han hecho públicos en los últimos tiempos. Si bien esto no es nuevo, las estadísticas informadas por el Observatorio Nacional sobre Violencia y Criminalidad (2016) confirman que el problema ha recrudecido. Algunos reportes, como el emitido tras la Encuesta Nacional de Violencia basada en género y generaciones (2013), indican que casi 1 de cada 2 mujeres (45,4%) que han tenido alguna relación de pareja a lo largo de su vida, declaran haber vivido algún episodio de violencia por parte de su pareja o ex pareja en Uruguay. Es evidente que este tema, así como todos los asociados a la violencia, requieren no sólo de análisis y posteos de repudio, sino de acciones concretas y prevención. Muchas veces nos preguntamos por qué, por qué estos ciclos de violencia en las relaciones de pareja. Por qué las mujeres se quedan expuestas a múltiples situaciones de abuso y agresión. Por otra parte, no comprendemos por qué, por qué estos hombres que las “aman” obsesivamente terminan destruyéndolas. Cuando buscamos algunas de estas respuestas llegamos a una cierta conclusión o factor común. En ambos casos, víctimas y victimarios suelen haber transitado violencia y/o abuso temprano en su hogar. Especialmente en el caso de los victimarios. Según un estudio realizado por Calvete et al. (2007), el ser testigo de violencia en el hogar, predispone más a posteriores conductas agresivas (proactivas y reactivas) que a la victimización. El presenciar violencia en el hogar de origen, se asocia a la conducta agresiva posterior, especialmente cuando el perfil cognitivo de la persona presenta creencias de justificación de la violencia y esquemas cognitivos asociados a la grandiosidad. Según la Terapia de Esquemas, el esquema de grandiosidad proviene de estilos familiares donde no se establecen límites adecuados o donde los padres presentan rasgos de personalidad de tipo narcisista y/o psicopáticos. En estos casos, prima la falta de empatía y la consideración de los otros es secundaria a las propias necesidades. La persona educada bajo estos parámetros suele sentir que tiene una “autorización” especial para manejar al otro y que no debe regirse por las normas de reciprocidad que se pautan en la interacción social normal. Por otra parte, en ese mismo estudio (Calvete et. al, 2007), también identificaron que el perfil cognitivo de quienes habiendo presenciado violencia en el hogar— eran más vulnerables a la futura victimización, estaba mediado por el esquema de desconfianza/abuso y asociado a futuros síntomas de depresión. Dicho esquema, se caracteriza por la expectativa de que uno siempre va a ser perjudicado, abusado, humillado y manipulado. La persona de alguna manera —tras haber vivido situaciones tempranas de abuso psicológico, físico o sexual— genera mecanismos para distanciarse o disociarse del dolor, y por temor a ser lastimada perpetua una postura de rendición que las conduce a formar parte del grupo de las que “se quedan”. Muchas veces este era el mecanismo que en la infancia menos problemas y dolor les traía (era lo único que podían hacer) y por tanto lo repiten.  Otros estudios también señalan que las mujeres víctimas de violencia presentan creencias relacionadas al temor de ser rechazadas, abandonadas y a ser ineptas para manejarse autónomamente. En cambio, en los agresores, los esquemas cognitivos mediadores pertenecen al grupo asociado a la desconexión, rechazo, a la falta de límites y grandiosidad. Tendríamos entonces que el abandono, rechazo y abuso podrían estar en la base tanto del maltratador como del maltratado, mientras que lo que diferencia a los primeros es la falta de límites y autocontrol, y lo que diferencia a los segundos es la dependencia y falta de autonomía del abusado. Si bien estos datos nos resultan bastante intuitivos y obvios, es importante destacar la relevancia del poder predictivo y del potencial uso preventivo de estos criterios. Es decir, se podría incluir la evaluación precoz de quienes presentan historias de abuso o violencia infantil para —a través de perfiles cognitivos— establecer si existe una mayor vulnerabilidad a repetir la conducta agresiva, a ser victima o resiliente; y encausar de manera diferencial las intervenciones. También se podrían diseñar programas tanto para víctimas como victimarios, que se focalicen en técnicas especificas que existen para la modificación de esos patrones que hacen la diferencia (ej. esquemas de rechazo, abandono, grandiosidad, falta de límites, dependencia, subyugación entre otros). Por otra parte, es importante comprender esta problemática desde distintos ángulos y en mayor profundidad. Como mencionamos antes, la psicología apoya la idea de que esos esquemas o creencias centrales se instauran en etapas tempranas y que son resultado de las experiencias tóxicas y abusivas del entorno cercano del niño. Coincidiendo y sustentando esto, la neurociencia apoya la idea de que el abuso verbal, físico y/o sexual genera alteraciones en el cerebro que explican desajustes conductuales futuros y la psicopatología. Por ejemplo, se sabe que todas las formas de abuso infantil se asocian a un aumento o hipertrofia de la amígdala cerebral y afecciones en la corteza prefrontal entre otras. Esto activa las respuestas de alerta con mayor facilidad, tiende a “podar” las ramificaciones del cuerpo calloso propiciando una menor conexión entre el impulso emocional y el razonamiento lógico, e impacta en la secreción de hormonas condicionando también la respuesta agresiva. Como menciona Boris Cyrulnik (2016), esa vulnerabilidad neuro emocional, hace que la incapacidad de frenarse queda impregnada en el cerebro de muchos de estos chicos, debido al empobrecimiento emocional y maltrato generado por el medio externo. De ahí las conductas e intensas reacciones que desconciertan a los maestros y sorprender a los adultos, y en extremo de ahí las conductas delictivas y los excesos que no logramos comprender. Si bien estos datos no “justifican” la violencia y agresividad de ese futuro adulto, si explican que el maltrato infantil —como dice el Dr. Teicher (un estudioso del tema del McLean Hospital del Harvard Medical School)— “tunea” el cerebro [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small; font-family: arial, helvetica, sans-serif;">Es indiscutible que el tema de la violencia —en todas sus formas— está siendo nuestro gran problema social.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: small;">Actualmente se ha puesto de relieve el problema de la violencia de género, tras la gran cantidad de femicidios que se han hecho públicos en los últimos tiempos. Si bien esto no es nuevo, las estadísticas informadas por el<a href="https://www.minterior.gub.uy/genero/images/stories/Femicidios_Uruguay.pdf"> Observatorio Nacional sobre Violencia y Criminalidad (2016)</a> confirman que el problema ha recrudecido. Algunos reportes, como el emitido tras la <a href="http://www.inmujeres.gub.uy/innovaportal/file/33876/1/resumen_de_encuesta_mides.pdf">Encuesta Nacional de Violencia basada en género y generaciones (2013)</a>, indican que casi 1 de cada 2 mujeres (45,4%) que han tenido alguna relación de pareja a lo largo de su vida, declaran haber vivido algún episodio de violencia por parte de su pareja o ex pareja en Uruguay. Es evidente que este tema, así como todos los asociados a la violencia, requieren no sólo de análisis y posteos de repudio, sino de acciones concretas y prevención.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small; font-family: arial, helvetica, sans-serif;">Muchas veces nos preguntamos por qué, por qué estos ciclos de violencia en las relaciones de pareja. Por qué las mujeres se quedan expuestas a múltiples situaciones de abuso y agresión. Por otra parte, no comprendemos por qué, por qué estos hombres que las “aman” obsesivamente terminan destruyéndolas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small; font-family: arial, helvetica, sans-serif;">Cuando buscamos algunas de estas respuestas llegamos a una cierta conclusión o factor común. En ambos casos, víctimas y victimarios suelen haber transitado violencia y/o abuso temprano en su hogar. Especialmente en el caso de los victimarios.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small; font-family: arial, helvetica, sans-serif;">Según un estudio realizado por </span><a style="font-size: small; font-family: arial, helvetica, sans-serif;" href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/16962065" target="_blank">Calvete et al. (2007)</a><span style="font-size: small; font-family: arial, helvetica, sans-serif;">, el ser testigo de violencia en el hogar, predispone más a posteriores conductas agresivas (proactivas y reactivas) que a la victimización. El presenciar violencia en el hogar de origen, se asocia a la conducta agresiva posterior, especialmente cuando el perfil cognitivo de la persona presenta creencias de justificación de la violencia y <a href="https://www.linkedin.com/pulse/la-ironía-de-repetición-por-qué-repito-los-mismos-una-maira-tiscornia/" target="_blank">esquemas cognitivos</a> asociados a la grandiosidad. Según la <a href="http://www.mairatiscornia.com/zona-profesionales/" target="_blank">Terapia de Esquemas</a>, el esquema de grandiosidad proviene de estilos familiares donde no se establecen límites adecuados o donde los padres presentan rasgos de personalidad de tipo narcisista y/o psicopáticos. En estos casos, prima la falta de empatía y la consideración de los otros es secundaria a las propias necesidades. La persona educada bajo estos parámetros suele sentir que tiene una “autorización” especial para manejar al otro y que no debe regirse por las normas de reciprocidad que se pautan en la interacción social normal.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small; font-family: arial, helvetica, sans-serif;">Por otra parte, en ese mismo estudio <a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/16962065">(Calvete et. al, 2007),</a> también identificaron que el perfil cognitivo de quienes habiendo presenciado violencia en el hogar— eran más vulnerables a la futura victimización, estaba mediado por el esquema de desconfianza/abuso y asociado a futuros síntomas de depresión. Dicho esquema, se caracteriza por la expectativa de que uno siempre va a ser perjudicado, abusado, humillado y manipulado. La persona de alguna manera —tras haber vivido situaciones tempranas de abuso psicológico, físico o sexual— genera mecanismos para distanciarse o disociarse del dolor, y por temor a ser lastimada perpetua una postura de rendición que las conduce a formar parte del grupo de las que “se quedan”. Muchas veces este era el mecanismo que en la infancia menos problemas y dolor les traía (era lo único que podían hacer) y por tanto lo repiten. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: small;"> Otros estudios también señalan que las mujeres víctimas de violencia presentan creencias relacionadas al temor de ser rechazadas, abandonadas y a ser ineptas para manejarse autónomamente. En cambio, en los agresores, los esquemas cognitivos mediadores pertenecen al grupo asociado a la desconexión, rechazo, a la falta de límites y grandiosidad. Tendríamos entonces que el abandono, rechazo y abuso podrían estar en la base tanto del maltratador como del maltratado, mientras que lo que diferencia a los primeros es la falta de límites y autocontrol, y lo que diferencia a los segundos es la dependencia y falta de autonomía del abusado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small; font-family: arial, helvetica, sans-serif;"> Si bien estos datos nos resultan bastante intuitivos y obvios, es importante destacar la relevancia del poder predictivo y del potencial uso preventivo de estos criterios. Es decir, se podría incluir la evaluación precoz de quienes presentan historias de abuso o violencia infantil para —a través de perfiles cognitivos— establecer si existe una mayor vulnerabilidad a repetir la conducta agresiva, a ser victima o resiliente; y encausar de manera diferencial las intervenciones. También se podrían diseñar programas tanto para víctimas como victimarios, que se focalicen en técnicas especificas que existen para la modificación de esos patrones que hacen la diferencia (ej. esquemas de rechazo, abandono, grandiosidad, falta de límites, dependencia, subyugación entre otros).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small; font-family: arial, helvetica, sans-serif;"> Por otra parte, es importante comprender esta problemática desde distintos ángulos y en mayor profundidad. C</span><span style="font-size: small; font-family: arial, helvetica, sans-serif;">omo mencionamos antes, la psicología apoya la idea de que esos esquemas o creencias centrales se instauran en etapas tempranas y que son resultado de las experiencias tóxicas y abusivas del entorno cercano del niño. Coincidiendo y sustentando esto, la neurociencia apoya la idea de que el abuso verbal, físico y/o sexual genera alteraciones en el cerebro que explican desajustes conductuales futuros y la psicopatología.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small; font-family: arial, helvetica, sans-serif;"> Por ejemplo, se sabe que todas las formas de abuso infantil se asocian a un aumento o hipertrofia de la amígdala cerebral y afecciones en la corteza prefrontal entre otras. Esto activa las respuestas de alerta con mayor facilidad, tiende a “podar” las ramificaciones del cuerpo calloso propiciando una menor conexión entre el impulso emocional y el razonamiento lógico, e impacta en la secreción de hormonas condicionando también la respuesta agresiva. </span><span style="font-size: small; font-family: arial, helvetica, sans-serif;">Como menciona <a href="https://www.amazon.es/gp/product/841657281X/ref=as_li_tl?ie=UTF8&amp;camp=3638&amp;creative=24630&amp;creativeASIN=841657281X&amp;linkCode=as2&amp;tag=psicologiamt-21&amp;linkId=5ef33896fab9207e41fc9e8a7ba70161" target="_blank">Boris Cyrulnik</a><img alt="" src="https://ir-es.amazon-adsystem.com/e/ir?t=psicologiamt-21&amp;l=am2&amp;o=30&amp;a=841657281X" width="1" height="1" border="0" /> (2016), esa vulnerabilidad neuro emocional, hace que la incapacidad de frenarse queda impregnada en el cerebro de muchos de estos chicos, debido al empobrecimiento emocional y maltrato generado por el medio externo. De ahí las conductas e intensas reacciones que desconciertan a los maestros y sorprender a los adultos, y en extremo de ahí las conductas delictivas y los excesos que no logramos comprender. Si bien estos datos no “justifican” la violencia y agresividad de ese futuro adulto, si explican que el maltrato infantil —como dice el <a href="https://drteicher.wordpress.com/">Dr. Teicher</a> (un estudioso del tema del McLean Hospital del Harvard Medical School)— “tunea” el cerebro de quien lo sufre y vuelve a la persona más vulnerable a la psicopatología, al consumo de sustancias y a las conductas erráticas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small; font-family: arial, helvetica, sans-serif;"> El problema se encadena intrafamiliarmente, se perpetúa y se convierte en un mecanismo que se retroalimenta y crece. El abuso, negligencia y maltrato infantil —que es conducido por personas que también lo tuvieron— genera y permite nuevas situaciones de violencia conyugal e infantil. Se perpetua tanto la agresividad del victimario y se perpetua la subyugación del maltratado. Y ese niño se volcará hacia ser víctima o victimario dependiendo del temperamento de base, del sexo, del área del cerebro mayormente afectada y de los mecanismos de afrontamiento que le resulten más eficaces en el momento en que fue abusado/agredido. Y esto continua, continua y se expande en diversas escalas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small; font-family: arial, helvetica, sans-serif;"> A veces nos preguntamos cuánto condiciona. O directamente pensamos que ciertas personas no tienen salida. A decir verdad, la ciencia es agridulce al respecto. Muchas veces el impacto del trauma y/o estrés severo puede dejar una huella indeleble sobre la estructura y función del cerebro. Sin embargo, también sabemos que en muchos casos existe la posibilidad de “recablear” esas conexiones cerebrales afectadas —ya no con lobotomías— sino mediante procesos psicoterapéuticos específicos de reprocesamiento y sanación de trauma y mediante el desarrollo de un entorno vincular de seguridad, estabilidad y afecto de la persona<strong>*</strong>. Parecería que “All you need is love” no sería sólo una frase idealista de los Beatles o un cliché. La ciencia hoy nos demuestra que el apego y los posteriores vínculos afectivos, tienen un enorme impacto en nuestro cerebro a la hora de “recablearlo” y permitir la regulación emocional y ajuste conductual. Incluso que existe una tendencia a la mimetización del comportamiento neuronal de las personas que poseen vínculos de intimidad en todas las etapas de la vida. Los buenos vínculos cercanos, se imitarían a nivel neuroplástico con mayor influencia en etapas tempranas, pero también a lo largo de la vida. Siendo esto maravilloso y también peligroso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small; font-family: arial, helvetica, sans-serif;"> Aunque todo esto también pueda sonar intuitivo y obvio, no está necesariamente reflejado en las políticas de prevención. Incorporar redes de apoyo social y afectivo a los programas de rehabilitación (emocional) de niños abandonados, en situación de negligencia o víctimas de maltrato sería la base, en la cual deberíamos centrar todos los objetivos y recursos. Debemos llegar por todas las vías posibles a instruir con enseñanzas y técnicas específicas a padres, educadores, agentes de salud y a los propios niños para cambiar las cogniciones o esquemas que mantienen estos ciclos de maltrato y abuso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: small; text-align: justify;">Desde la perspectiva humana y neurocientífica, la prevención y trabajo con poblaciones infantojuveniles es el lugar donde mayor impacto podemos tener. Desde la perspectiva económica, la prevención de desarrollo de personas con perfiles psicopáticos o violentos impactaría no sólo en la violencia doméstica, sino en el bienestar y la seguridad de todos. Y en los gastos del estado, que también son gastos de todos y que preferiríamos destinarlos a una inversión social que aborde la problemática de raíz.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small; font-family: arial, helvetica, sans-serif;"> En definitiva, los mayores problemas sociales asociados a la violencia de género, la violencia conyugal y la violencia en general, suelen enraizarse en la condición previa del maltrato infantil. Como menciona el Dr. Teicher, si se reduce el maltrato infantil, estaremos ayudando a una gran cantidad de individuos y estaremos ahorrando mucho dinero.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: xx-small;"><strong>*</strong>Cuando la persona consume determinadas sustancias como la pasta ba</span><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: xx-small;">se o cuando hay alcoholismo, el daño cerebral y la capacidad de revertir esto, es completamente diferente. Por eso es más efectivo intervenir en la infancia.</span></p>
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		<title>Actitud Positiva y Bienestar</title>
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		<pubDate>Wed, 13 Aug 2014 21:21:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Maira Tiscornia</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Tener una actitud de conexión con el presente. Expresar gratitud. Saber aceptar y perdonar. Escribir afirmaciones positivas. Practicar meditación o similar. Disfrutar haciendo ejercicio, estar activo. Mejorar su alimentación; recuerde que también &#8220;somos lo que comemos&#8221;. Usar la visualización de imágenes mentales favorables. Leer cosas interesantes y creativas. Observar cosas lindas. Conectarse con el arte: música, teatro, pintura&#8230; Conectarse con gente abierta, positiva y alegre. Realizar actividades productivas y/o al aire libre (manuales, constructivas, artísticas, saludables, de contacto con la naturaleza) y no solo actividades de consumo (mirar tv, jugar en la computadora, etc). Sonreír todas las veces que sea posible. Recomendamos este libro:]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<ul>
<li>Tener una actitud de conexión con el presente.</li>
<li>Expresar gratitud.</li>
<li>Saber aceptar y perdonar.</li>
<li>Escribir afirmaciones positivas.</li>
<li>Practicar meditación o similar.</li>
<li>Disfrutar haciendo ejercicio, estar activo.</li>
<li>Mejorar su alimentación; recuerde que también &#8220;somos lo que comemos&#8221;.</li>
<li>Usar la visualización de imágenes mentales favorables.</li>
<li>Leer cosas interesantes y creativas.</li>
<li>Observar cosas lindas.</li>
<li>Conectarse con el arte: música, teatro, pintura&#8230;</li>
<li>Conectarse con gente abierta, positiva y alegre.</li>
<li>Realizar actividades productivas y/o al aire libre (manuales, constructivas, artísticas, saludables, de contacto con la naturaleza) y no solo actividades de consumo (mirar tv, jugar en la computadora, etc).</li>
<li>Sonreír todas las veces que sea posible.</li>
</ul>
<p><strong>Recomendamos este libro: </strong><br />
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<a href="http://www.mairatiscornia.com/wp-content/uploads/2014/08/imagesCADEERFJ.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-2869 aligncenter" alt="imagesCADEERFJ" src="http://www.mairatiscornia.com/wp-content/uploads/2014/08/imagesCADEERFJ.jpg" width="253" height="199" /></a></p>
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		<title>Y fueron felices&#8230;</title>
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		<pubDate>Mon, 15 Jul 2013 18:22:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>achugar</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículos]]></category>
		<category><![CDATA[amor]]></category>
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		<category><![CDATA[terapia de pareja]]></category>

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		<description><![CDATA[Las estadísticas locales muestran que la cantidad de divorcios aumenta cada año, que la incidencia de los matrimonios es cada vez menor y que la edad promedio en que los cónyuges contraen matrimonio es cada vez más elevada. ¿Cómo ha sobrevivido la institución del matrimonio a estos vertiginosos y cambiantes momentos socio-culturales? ¿Dónde han quedado la antigua y predeterminada claridad de los roles?. Según Lazarus, un prestigioso terapeuta, comprendiendo algunas de las creencias típicas que suelen rondar la mente de las parejas en conflicto, es posible sembrar el terreno para una más exitosa relación de pareja. Lazarus, recopilo una serie de mitos  o creencias erróneas que estaban causando una influencia negativa e incluso rupturas en muchas parejas. Estos mitos maritales son errores cognitivos (en la forma de pensar) que pueden afectar desfavorablemente a los integrantes de la pareja provocando afecciones biológicas (ej. Ulceras o tensiones severas), en las sensaciones (ej. falta de deseo sexual), en las percepciones (ej. visión negativa del futuro), en las conductas (ej. fatiga) y en la vida social (ej. aislamiento en la pareja o repercusiones negativas en la vida laboral). A continuación señalaremos y debatiremos algunos de los mitos más comunes con los que podrá sentirse identificado. Mito I: Marido y mujer deben ser los mejores amigos La estructura del matrimonio se superpone a la amistad, pero el matrimonio es compartir íntimamente mientras que la amistad supone compartir la intimidad. En el matrimonio la cercanía física continua y las responsabilidades compartidas hacen que sea necesario mantener alguna reserva emocional. Diríamos que en la amistad la relación ideal implica compartir desde la A hasta la Z, mientras que en el matrimonio es suficiente con hacerlos solo hasta la W. Mito II: El amor romántico crea un buen matrimonio Aquellos que esperan que el matrimonio sea una prolongación del éxtasis del enamoramiento, entonces se sentirán notablemente decepcionados con lo que luego muestre la realidad. El matrimonio implica por tanto un gran aprendizaje en el afán de construir un “capital en común” de hábitos, actos y experiencias que resulten en una aceptación mutua sin falsas esperanzas de un ideal romántico. Mito III: Marido y mujer deberían hacer todo juntos El mito de la unión total (tortolitos que van juntos a todos lados) provoca inevitablemente una sofocación emocional. El siguiente esquema representa un excelente matrimonio en términos de actividades compartidas, ya que incluye entre un 75 u 80 % de actividades en común, dejando un espacio restante para permitir el crecimiento individual y la esencial privacidad. Mito VI Debes hacer feliz a tu pareja Es necesario que cada miembro de la pareja se haga cardo de su propia gratificación personal para aumentar así la probabilidad de que la vida en general y el matrimonio en particular resulten satisfactorios. No es cosa de nuestra pareja (ni de nadie más) el hacernos felices. Sin embargo tampoco debemos permitir que nuestra alegría y vivacidad se socave debido a una interacción negativa o cargada de reproches. Mito VII Los que quieren de verdad adivinan lo que el otro piensa y siente. Muchas veces los amantes creen que existe una especie de telepatía mediante la cual el otro cónyuge “debería saber”. Esto perjudica enormemente el vínculo ya que, al no comunicárselo más explícitamente, es factible que el otro cónyuge no sepa, generando frustración o decepción en su amado, quien espera una actitud diferente. Si bien con el tiempo aprendemos acerca de las reacciones del otro, muchas veces interpretamos los sentimientos y pensamientos ajenos de manera inadecuada, generando roces que desgastan el vínculo. Es recomendable limar estas asperezas dando y pidiendo más información. La clave esta en aprender a decir lo que uno siente en vez de esperar que el otro lea su mente. Ingredientes básicos… Siguiendo los hallazgos de Lazarus vemos que los matrimonios exitosos han construido su relación basada en los siguientes componentes: Aceptar los espacios mutuos y espacios de libertad personal. Mantener el afecto conyugal en vez de penar por la pérdida del éxtasis romántico inicial. Evitar las lecturas de mente e interpretaciones de la conducta del otro.  Mantener una unidad negociada tanto en la convivencia, en las metas y en las actividades. Para que la pareja perdure, es necesario que existan cualidades como ser: amabilidad, consideración, comunicación, ajuste armónico a los hábitos de cada uno, participación conjunta a varias actividades, consenso en los valores o temas primordiales, reciprocidad y respeto mutuo.  Recomendamos leer el texto de Lazarus Marital Myths: Two Dozen Mistaken Beliefs That Can Ruin a Marriage (or Make a Bad One Worse)]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><img class="alignright size-full wp-image-2507" alt="" src="http://www.mairatiscornia.com/wp-content/uploads/2013/07/articulo-y-fueron-felices-1.jpg" width="150" height="201" />Las estadísticas locales muestran que la cantidad de divorcios aumenta cada año, que la incidencia de los matrimonios es cada vez menor y que la edad promedio en que los cónyuges contraen matrimonio es cada vez más elevada. ¿Cómo ha sobrevivido la institución del matrimonio a estos vertiginosos y cambiantes momentos socio-culturales? ¿Dónde han quedado la antigua y predeterminada claridad de los roles?. Según Lazarus, un prestigioso terapeuta, comprendiendo algunas de las creencias típicas que suelen rondar la mente de las parejas en conflicto, es posible sembrar el terreno para una más exitosa relación de pareja.</p>
<p style="text-align: justify;">Lazarus, recopilo una serie de mitos  o creencias erróneas que estaban causando una influencia negativa e incluso rupturas en muchas parejas. Estos mitos maritales son errores cognitivos (en la forma de pensar) que pueden afectar desfavorablemente a los integrantes de la pareja provocando afecciones biológicas (ej. Ulceras o tensiones severas), en las sensaciones (ej. falta de deseo sexual), en las percepciones (ej. visión negativa del futuro), en las conductas (ej. fatiga) y en la vida social (ej. aislamiento en la pareja o repercusiones negativas en la vida laboral).</p>
<p style="text-align: justify;">A continuación señalaremos y debatiremos algunos de los mitos más comunes con los que podrá sentirse identificado.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Mito I: Marido y mujer deben ser los mejores amigos</strong><br />
La estructura del matrimonio se superpone a la amistad, pero el matrimonio es compartir íntimamente mientras que la amistad supone compartir la intimidad. En el matrimonio la cercanía física continua y las responsabilidades compartidas hacen que sea necesario mantener alguna reserva emocional. Diríamos que en la amistad la relación ideal implica compartir desde la A hasta la Z, mientras que en el matrimonio es suficiente con hacerlos solo hasta la W.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Mito II: El amor romántico crea un buen matrimonio</strong><br />
Aquellos que esperan que el matrimonio sea una prolongación del éxtasis del enamoramiento, entonces se sentirán notablemente decepcionados con lo que luego muestre la realidad. El matrimonio implica por tanto un gran aprendizaje en el afán de construir un “capital en común” de hábitos, actos y experiencias que resulten en una aceptación mutua sin falsas esperanzas de un ideal romántico.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Mito III: Marido y mujer deberían hacer todo juntos</strong><br />
El mito de la unión total (tortolitos que van juntos a todos lados) provoca inevitablemente una sofocación emocional. El siguiente esquema representa un excelente matrimonio en términos de actividades compartidas, ya que incluye entre un 75 u 80 % de actividades en común, dejando un espacio restante para permitir el crecimiento individual y la esencial privacidad.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Mito VI Debes hacer feliz a tu pareja</strong><br />
Es necesario que cada miembro de la pareja se haga cardo de su propia gratificación personal para aumentar así la probabilidad de que la vida en general y el matrimonio en particular resulten satisfactorios. No es cosa de nuestra pareja (ni de nadie más) el hacernos felices. Sin embargo tampoco debemos permitir que nuestra alegría y vivacidad se socave debido a una interacción negativa o cargada de reproches.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Mito VII Los que quieren de verdad adivinan lo que el otro piensa y siente.</strong><br />
Muchas veces los amantes creen que existe una especie de telepatía mediante la cual el otro cónyuge “debería saber”. Esto perjudica enormemente el vínculo ya que, al no comunicárselo más explícitamente, es factible que el otro cónyuge no sepa, generando frustración o decepción en su amado, quien espera una actitud diferente. Si bien con el tiempo aprendemos acerca de las reacciones del otro, muchas veces interpretamos los sentimientos y pensamientos ajenos de manera inadecuada, generando roces que desgastan el vínculo. Es recomendable limar estas asperezas dando y pidiendo más información. La clave esta en aprender a decir lo que uno siente en vez de esperar que el otro lea su mente.</p>
<p style="text-align: justify;"><b><i><img class="alignright size-full wp-image-2508" alt="" src="http://www.mairatiscornia.com/wp-content/uploads/2013/07/articulo-y-fueron-felices-2.jpg" width="150" height="180" /></i></b><strong>Ingredientes básicos… </strong></p>
<p style="text-align: justify;"><em>Siguiendo los hallazgos de Lazarus vemos que los matrimonios exitosos han construido su relación basada en los siguientes componentes: </em></p>
<ul style="text-align: justify;">
<li><em>Aceptar los espacios mutuos y espacios de libertad personal. </em></li>
<li><em>Mantener el afecto conyugal en vez de penar por la pérdida del éxtasis romántico inicial. </em></li>
<li><em>Evitar las lecturas de mente e interpretaciones de la conducta del otro.  </em></li>
<li><em>Mantener una unidad negociada tanto en la convivencia, en las metas y en las actividades.</em></li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">Para que la pareja perdure, es necesario que existan cualidades como ser: amabilidad, consideración, comunicación, ajuste armónico a los hábitos de cada uno, participación conjunta a varias actividades, consenso en los valores o temas primordiales, reciprocidad y respeto mutuo.</p>
<p> Recomendamos leer el texto de Lazarus <a href="https://www.amazon.es/gp/product/0915166518/ref=as_li_tl?ie=UTF8&amp;camp=3638&amp;creative=24630&amp;creativeASIN=0915166518&amp;linkCode=as2&amp;tag=psicologiamt-21&amp;linkId=a01ca09acc107f890da2e11ab950f950" target="_blank">Marital Myths: Two Dozen Mistaken Beliefs That Can Ruin a Marriage (or Make a Bad One Worse)</a><img style="border: none !important; margin: 0px !important;" alt="" src="//ir-es.amazon-adsystem.com/e/ir?t=psicologiamt-21&amp;l=am2&amp;o=30&amp;a=0915166518" width="1" height="1" border="0" /></p>
<p><a href="http://www.mairatiscornia.com/wp-content/uploads/2013/07/Y-fueron-felices.pdf" target="_blank" class="gdl-button shortcode-medium-button" style="color:#ffffff; background-color:#d0fffb; border-color:#c6f2ee; ">Descargar versión PDF</a></p>
<hr />
<p><a href="http://www.mairatiscornia.com/contact/"><img alt="Consúltenos, click aquí" src="http://www.mairatiscornia.com/wp-content/uploads/2013/04/consultenos.png" width="638" height="30" /></a></p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>Si no puedes contra el enemigo, únetele: El uso de los vídeo juegos en la práctica clínica infantil.</title>
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		<pubDate>Fri, 12 Jul 2013 18:15:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>achugar</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículos]]></category>
		<category><![CDATA[ansiedad infantil]]></category>
		<category><![CDATA[niños]]></category>
		<category><![CDATA[psicología infantil]]></category>
		<category><![CDATA[realidad virtual]]></category>
		<category><![CDATA[uso video juegos]]></category>
		<category><![CDATA[video juegos terapéuticos]]></category>

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		<description><![CDATA[Los video-juegos: ¿Buenos o malos? En la actualidad se ha observado un creciente avance en las tel comunicaciones en nuestro país, Uruguay. El acceso directo a Internet alcanza más del 14 % de los habitantes.  Dentro de esta realidad, hallamos un incremento importante en el consumo de video-juegos. Vemos que los niños en edad escolar de los diversos niveles socioeconómicos acceden periódicamente a los mismos generando un modismo con controversiales consecuencias. Diversas investigaciones vinculan el uso de estos video-juegos con el alto índice de agresividad que se percibe en los niños. Pues los video-juegos más populares suponen contenidos bélicos, criminales o abusan de la destrucción como propio fin. Además de violentos, por el dinamismo de sus imágenes y características en general, parecen contribuir con dificultades atencionales. Unido a esto, aparece el abuso o la adicción a los video-juegos como tema de consulta psicológica o como foco de preocupación de los padres. Considerando el poder que los video juegos ejercen sobre la población infantil, cabe preguntarse cuan efectivos podrían resultar en la promoción de conductas saludables y motivación para cambio comportamental. Teniendo en cuenta esta realidad y considerando que la prohibición de su uso  podría ser  contraproducente para la sociabilización de los chicos con sus pares, podríamos, siguiendo las líneas de investigaciones norteamericanas, introducirlos como herramientas terapéuticas en los diferentes trastornos infantiles. Explorando su utilidad&#8230; Hemos hallado interesantes investigaciones internacionales sobre la aplicación de los video juegos y de la realidad virtual en el tratamiento de patologías específicas con excelentes resultados. Uniéndonos al enemigo&#8230; Dentro de las investigaciones halladas hemos seleccionado aquellas que demuestran las ventajas terapéuticas de los video-juegos. &#8230; en los trastornos de ansiedad Estudios clínicos realizados en el VRMC (Virual Reality Medical Center) en los últimos siete años sobre el uso de la  realidad virtual en el tratamiento de fobias específicas, trastornos de pánico y agorafobia revelaron un nivel de efectividad del 92 % aproximadamente. Los video juegos permiten una utilización similar a la de la realidad  virtual (exposición, desensibilización, moldeamiento, modelado, condicionamiento) pero con costos y tecnologías más accesibles para nuestra realidad socio-económica. Tomando como ejemplo un tratamiento de fobia escolar, la utilización de un video juego específicamente diseñado, permitiría al niño exponerse gradualmente (niveles de los juegos) a situaciones temidas en el aula hasta que se sienta seguro y preparado para exponerse “in vivo”. Previamente se entrenaría al niño en  técnicas de manejo de la ansiedad y afrontamiento de las situaciones temidas. … en el déficit atencional con hiperactividad Mediante la utilización de un video juego específico el niño se expondría a situaciones del aula en las que debe realizar las tareas académicas. El terapeuta lo entrenaría previamente en técnicas para mejorar la concentración y poder sortear en el juego los estímulos distractores como ser  compañeros que conversan. El niño interactuaría con su maestra y compañeros permitiéndole así desarrollar habilidades sociales y aprender a focalizar su atención en las tareas escolares. &#8230; en el manejo del dolor En un estudio realizado en la universidad de Wheeling Jesuit por Bryan Raudenbush se encontró que jugar a los videos juegos distrae significativamente a una persona de la estimulación dolorosa. El factor de distracción visual y el juego activo (interactividad)  pueden incrementar la tolerancia al dolor.  De este modo se plantea la utilidad de los mismos para el afrontamiento y manejo del  dolor crónico particularmente en población infantil. Han demostrado tener efectividad en los tratamientos de niños con cáncer.   La tecnología puede darnos una mano&#8230;        Los video juegos podrían ser excelentes herramientas terapéuticas  dentro del tratamiento cognitivo-conductual con niños. Es posible utilizar las características lúdicas, motivacionales e interactivas de los mismos como  herramientas en el tratamiento de diversos trastornos infantiles. Hemos visto que los video juegos en general, pueden emplearse en el manejo del dolor crónico. Por su parte, los videos juegos específicos sobre diversos trastornos antes mencionados (principalmente de ansiedad), permiten exponer y entrenar al niño en el afrontamiento de sus dificultades. El personaje funcionaria como modelo estilo coping ya que presentaría la misma dificultad a resolver que el niño. Las distintas pantallas y niveles del juego serían diseñados a fin de moldear las conductas adaptativas. Las situaciones y ambiente del juego permitirían la exposición y desensibilización especifica para el  trastorno.  La interactividad propia de estos juegos hace más efectivo el proceso de aprendizaje de las técnicas enseñadas por el terapeuta, como ser control de la ansiedad. Estos video-juegos específicos podrían tener también  un papel psico-educativo. Para concluir creemos que como terapeutas debemos adaptarnos a las demandas de la actualidad y aprovechar los recursos tecnológicos para aumentar la efectividad de los diversos tratamientos psicológicos. El uso de los video-juegos como herramienta terapéutica es uno de ellos. Proponemos dejar a un lado el estigma de los videos juegos y de alguna manera “unirnos al enemigo”. Lic. Psic. Carolina Ferrés &#124; Lic. Psic. Maira Tiscornia 2008]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><strong>Los video-juegos: ¿Buenos o malos?</strong><b><br />
</b></p>
<p style="text-align: justify;">En la actualidad se ha observado un creciente avance en las tel comunicaciones en nuestro país, Uruguay. El acceso directo a Internet alcanza más del 14 % de los habitantes.  Dentro de esta realidad, hallamos un incremento importante en el consumo de video-juegos. Vemos que los niños en edad escolar de los diversos niveles socioeconómicos acceden periódicamente a los mismos generando un modismo con controversiales consecuencias.</p>
<p style="text-align: justify;">Diversas investigaciones vinculan el uso de estos video-juegos con el alto índice de agresividad que se percibe en los niños. Pues los video-juegos más populares suponen contenidos bélicos, criminales o abusan de la destrucción como propio fin. Además de violentos, por el dinamismo de sus imágenes y características en general, parecen contribuir con dificultades atencionales. Unido a esto, aparece el abuso o la adicción a los video-juegos como tema de consulta psicológica o como foco de preocupación de los padres.</p>
<p style="text-align: justify;">Considerando el poder que los video juegos ejercen sobre la población infantil, cabe preguntarse cuan efectivos podrían resultar en la promoción de conductas saludables y motivación para cambio comportamental.</p>
<p style="text-align: justify;">Teniendo en cuenta esta realidad y considerando que la prohibición de su uso  podría ser  contraproducente para la sociabilización de los chicos con sus pares, podríamos, siguiendo las líneas de investigaciones norteamericanas, introducirlos como herramientas terapéuticas en los diferentes trastornos infantiles.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Explorando su utilidad&#8230;</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Hemos hallado interesantes investigaciones internacionales sobre la aplicación de los video juegos y de la realidad virtual en el tratamiento de patologías específicas con excelentes resultados.</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="text-decoration: underline;">Uniéndonos al enemigo&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;">Dentro de las investigaciones halladas hemos seleccionado aquellas que demuestran las ventajas terapéuticas de los video-juegos.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>&#8230; en los trastornos de ansiedad</em></p>
<p style="text-align: justify;">Estudios clínicos realizados en el VRMC (Virual Reality Medical Center) en los últimos siete años sobre el uso de la  realidad virtual en el tratamiento de fobias específicas, trastornos de pánico y agorafobia revelaron un nivel de efectividad del 92 % aproximadamente. Los video juegos permiten una utilización similar a la de la realidad  virtual (exposición, desensibilización, moldeamiento, modelado, condicionamiento) pero con costos y tecnologías más accesibles para nuestra realidad socio-económica.</p>
<p style="text-align: justify;">Tomando como ejemplo un tratamiento de fobia escolar, la utilización de un video juego específicamente diseñado, permitiría al niño exponerse gradualmente (niveles de los juegos) a situaciones temidas en el aula hasta que se sienta seguro y preparado para exponerse “in vivo”. Previamente se entrenaría al niño en  técnicas de manejo de la ansiedad y afrontamiento de las situaciones temidas.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>… en el déficit atencional con hiperactividad</em></p>
<p style="text-align: justify;">Mediante la utilización de un video juego específico el niño se expondría a situaciones del aula en las que debe realizar las tareas académicas. El terapeuta lo entrenaría previamente en técnicas para mejorar la concentración y poder sortear en el juego los estímulos distractores como ser  compañeros que conversan. El niño interactuaría con su maestra y compañeros permitiéndole así desarrollar habilidades sociales y aprender a focalizar su atención en las tareas escolares.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>&#8230; en el manejo del dolor</em></p>
<p style="text-align: justify;">En un estudio realizado en la universidad de Wheeling Jesuit por Bryan Raudenbush se encontró que jugar a los videos juegos distrae significativamente a una persona de la estimulación dolorosa. El factor de distracción visual y el juego activo (interactividad)  pueden incrementar la tolerancia al dolor.  De este modo se plantea la utilidad de los mismos para el afrontamiento y manejo del  dolor crónico particularmente en población infantil. Han demostrado tener efectividad en los tratamientos de niños con cáncer. <b> </b></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>La tecnología puede darnos una mano&#8230;      </strong><b>  </b></p>
<p style="text-align: justify;">Los video juegos podrían ser excelentes herramientas terapéuticas  dentro del tratamiento cognitivo-conductual con niños. Es posible utilizar las características lúdicas, motivacionales e interactivas de los mismos como  herramientas en el tratamiento de diversos trastornos infantiles.</p>
<p style="text-align: justify;">Hemos visto que los <i>video juegos en general,</i> pueden emplearse en el manejo del dolor crónico.</p>
<p style="text-align: justify;">Por su parte, los <i>videos juegos específicos</i> sobre diversos trastornos antes mencionados (principalmente de ansiedad), permiten exponer y entrenar al niño en el afrontamiento de sus dificultades. El personaje<i> </i>funcionaria como <i>modelo estilo coping</i> ya que presentaría la misma dificultad a resolver que el niño. Las distintas pantallas y niveles del juego serían diseñados a fin de <i>moldear las conductas</i> adaptativas. Las situaciones y ambiente del juego permitirían la <i>exposición y desensibilización</i> especifica para el  trastorno.  La interactividad propia de estos juegos hace más efectivo el proceso de aprendizaje de las técnicas enseñadas por el terapeuta, como ser control de la ansiedad. Estos video-juegos específicos podrían tener también  un papel psico-educativo.</p>
<p style="text-align: justify;">Para concluir creemos que como terapeutas debemos adaptarnos a las demandas de la actualidad y aprovechar los recursos tecnológicos para aumentar la efectividad de los diversos tratamientos psicológicos. El uso de los video-juegos como herramienta terapéutica es uno de ellos. Proponemos dejar a un lado el estigma de los videos juegos y de alguna manera “unirnos al enemigo”.</p>
<p align="right"><em>Lic. Psic. Carolina Ferrés | Lic. Psic. Maira Tiscornia</em><br />
<em>2008</em></p>
<hr />
<p><a href="http://www.mairatiscornia.com/wp-content/uploads/2013/07/Video-Juegos-Buenos-o-malos.pdf" target="_blank" class="gdl-button shortcode-medium-button" style="color:#ffffff; background-color:#d0fffb; border-color:#c6f2ee; ">Descargar versión PDF</a></p>
<hr />
<p><a href="http://www.mairatiscornia.com/contact/"><img alt="Consúltenos, click aquí" src="http://www.mairatiscornia.com/wp-content/uploads/2013/04/consultenos.png" width="638" height="30" /></a></p>
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		</item>
		<item>
		<title>¿Prisioneras de nuestras Trampas Vitales?</title>
		<link>https://www.mairatiscornia.com/prisioneros-de-nuestras-trampas-vitales/</link>
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		<pubDate>Fri, 12 Jul 2013 18:11:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>achugar</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Jeffrey Young]]></category>
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		<description><![CDATA[Comienza el año lectivo y con éste un sin fin de personas que vuelven a preguntarse ¿Por qué siempre me pasa lo mismo? o ¿Por qué siempre estoy estancando en el mismo lugar?. La teoría de las trampas vitales (o esquemas) de Jeffrey Young  intenta dar una explicación a esto. Todas las personas aprendemos a ser como somos a través de una infinidad de variables que ocurren en nuestro desarrollo. Estructuramos nuestra personalidad en función de creencias que vamos incorporando por medio de nuestros vínculos y experiencias. Sin embargo, en muchas oportunidades sentimos que existe algo en nosotros que nos mantiene como un hámster en una ruedita girando siempre en el mismo lugar. Quedamos entonces con esa sensación de atascamiento o de sentir que existe un mismo problema que irónicamente, y como desafiando al aprendizaje, vuelve a ocurrirnos una y otra vez. La terapia de los esquemas pretende cambiar aquellos patrones que interfieren con nuestro desarrollo,  invitándonos así a reinventar nuestra vida. Han sido definidas once trampas vitales que refieren a los problemas más destructivos encontrados en la práctica clínica y se han desarrollado estrategias terapéuticas para abordarlos. Las trampas vitales son patrones que se inician en la infancia y que repetimos a lo largo de nuestra vida. Cada trampa vital tiene su origen comprensible en la infancia y es algo que intuitivamente sentimos como correcto. Algunos de nuestros aprendizajes tempranos pueden ayudarnos a comprender el porque de nuestros actuales problemas (ver cuadro). No es necesario presentar síntomas graves de ansiedad o depresión para tener activada alguna de estas trampas vitales. Pues estas se manifiestan principalmente en personas que presentan ciertos patrones auto-destructivos que afectan sus relaciones interpersonales e intimidad. ¿Cuál es la trampa con la cual me identifico? Abandono: Siento temor a que las personas que quiero me dejen solo y por tanto me aferro demasiado a ellas; tanto así que fomento su alejamiento. Desconfianza y abuso: Siento temor a que los demás se burlen de mi, me dañen, manipulen o se aprovechen de mi. La desconfianza me impide intimar con los demás y me cierro en mi mismo. Dependencia: Siento que soy incompetente e incapaz de afrontar mi vida sin que alguien me ayude constantemente. Busco relaciones con personas fuertes. Vulnerabilidad: Siento que un desastre va a ocurrir en cualquier momento y que el mundo es un lugar inseguro. Siento miedos excesivos y poco realistas, pero no puedo evitarlos. Tengo alguna fobia o temor importante. Privación emocional: Siento que mis necesidades de amor nunca van a ser correspondidas. Nadie me entiende y nadie me ama como quiero. Exclusión social: Siento que soy diferente a los demás y por eso me aíslo. Imperfección: Siento que soy eternamente imperfecto y defectuoso. Si alguien supiese como soy, dejaría de quererme. Fracaso: Siento que soy un inútil en lo que hago. Soy peor que el resto. Subyugación: Siento que debo sacrificar mis necesidades y deseos para agradar a los demás o satisfacerlos. Normas inalcanzables: Debo satisfacer expectativas elevadas en relación a lo económico, el orden, la belleza o el reconocimiento,  aún si tengo que sacrificar mis relaciones interpersonales, mi tiempo de ocio o felicidad. Grandiosidad: Siento que soy especial y puedo pensar, actuar y expresarme como quiero en el momento que quiera. Reinventa tu vida El cambio no sólo implica aminorar la influencia de esos esquemas o trampas que poseemos sino que implica también volver a despertar esa parte sana que existe en nosotros. Debemos descubrir quienes queremos ser y como queremos vivir; es decir, crear una visión personal. Para esto necesitamos de la ayuda de nuestros seres queridos. Si consideramos que no disponemos de personas quienes puedan apoyarnos en nuestros cambios o si nuestro problema interfiere significativamente con nuestra vida actual, entonces claramente estaría indicado que consultemos con algún profesional. Cuadro de Trampas vitales Trampa vital Durante tu infancia &#8230; Actualmente tus problemas refieren a… Abandono Viviste una situación de perdida importante o te sentiste abandonado (muerte de un padre, divorcio, etc). Sentimientos de inseguridad Desconfianza y abuso Te maltrataron o abusaron de ti. Dependencia Te hicieron sentir incompetente cuando intentabas reafirmar tu independencia. Relaciones con otros Vulnerabilidad Te sobreprotegieron y se preocuparon demasiado por tu seguridad. Privación emocional Fueron fríos y no expresaron interés en nosotros. Autonomía Exclusión social Te sentiste excluido por otros niños y creíste que eras poco aceptado. Imperfección: No te respetaron e incluso te sentiste muy criticado por tus defectos. Fracaso: Te hicieron sentir inferior en cuanto a tu rendimiento. Autoestima Subyugación: Te subyugaron y controlaron demasiado. Normas inalcanzables Esperaban que fueras el mejor y te enseñaron que cualquier otra opción era un fracaso. Auto expresión Grandiosidad: Te mimaron y no te pusieron limites por tanto no aprendiste a auto-controlarte. Limites no realistas Lic. Psic. Maira Tiscornia 2009]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Comienza el año lectivo y con éste un sin fin de personas que vuelven a preguntarse ¿Por qué siempre me pasa lo mismo? o ¿Por qué siempre estoy estancando en el mismo lugar?. La teoría de las trampas vitales (o esquemas) de Jeffrey Young  intenta dar una explicación a esto.</p>
<p style="text-align: justify;"><img class="alignright size-full wp-image-2498" alt="" src="http://www.mairatiscornia.com/wp-content/uploads/2013/07/articulo-trampas-vitales.jpg" width="200" height="235" />Todas las personas aprendemos a ser como somos a través de una infinidad de variables que ocurren en nuestro desarrollo. Estructuramos nuestra personalidad en función de creencias que vamos incorporando por medio de nuestros vínculos y experiencias. Sin embargo, en muchas oportunidades sentimos que existe algo en nosotros que nos mantiene como un hámster en una ruedita girando siempre en el mismo lugar. Quedamos entonces con esa sensación de atascamiento o de sentir que existe un mismo problema que irónicamente, y como desafiando al aprendizaje, vuelve a ocurrirnos una y otra vez.</p>
<p style="text-align: justify;">La terapia de los esquemas pretende cambiar aquellos patrones que interfieren con nuestro desarrollo,  invitándonos así a reinventar nuestra vida. Han sido definidas once trampas vitales que refieren a los problemas más destructivos encontrados en la práctica clínica y se han desarrollado estrategias terapéuticas para abordarlos.</p>
<p style="text-align: justify;">Las trampas vitales son patrones que se inician en la infancia y que repetimos a lo largo de nuestra vida. Cada trampa vital tiene su origen comprensible en la infancia y es algo que intuitivamente sentimos como correcto. Algunos de nuestros aprendizajes tempranos pueden ayudarnos a comprender el porque de nuestros actuales problemas (ver cuadro).</p>
<p style="text-align: justify;">No es necesario presentar síntomas graves de ansiedad o depresión para tener activada alguna de estas trampas vitales. Pues estas se manifiestan principalmente en personas que presentan ciertos patrones auto-destructivos que afectan sus relaciones interpersonales e intimidad.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Cuál es la trampa con la cual me identifico?</strong></p>
<ol style="text-align: justify;">
<li><b>Abandono:</b> Siento temor a que las personas que quiero me dejen solo y por tanto me aferro demasiado a ellas; tanto así que fomento su alejamiento.</li>
<li><b>Desconfianza y abuso</b>: Siento temor a que los demás se burlen de mi, me dañen, manipulen o se aprovechen de mi. La desconfianza me impide intimar con los demás y me cierro en mi mismo.</li>
<li><b>Dependencia:</b> Siento que soy incompetente e incapaz de afrontar mi vida sin que alguien me ayude constantemente. Busco relaciones con personas fuertes.</li>
<li><b>Vulnerabilidad</b>: Siento que un desastre va a ocurrir en cualquier momento y que el mundo es un lugar inseguro. Siento miedos excesivos y poco realistas, pero no puedo evitarlos. Tengo alguna fobia o temor importante.</li>
<li><b>Privación emocional:</b> Siento que mis necesidades de amor nunca van a ser correspondidas. Nadie me entiende y nadie me ama como quiero.</li>
<li><b>Exclusión social</b>: Siento que soy diferente a los demás y por eso me aíslo.</li>
<li><b>Imperfección:</b> Siento que soy eternamente imperfecto y defectuoso. Si alguien supiese como soy, dejaría de quererme.</li>
<li><b>Fracaso:</b> Siento que soy un inútil en lo que hago. Soy peor que el resto.</li>
<li><b>Subyugación:</b> Siento que debo sacrificar mis necesidades y deseos para agradar a los demás o satisfacerlos.</li>
<li><b>Normas inalcanzables:</b> Debo satisfacer expectativas elevadas en relación a lo económico, el orden, la belleza o el reconocimiento,  aún si tengo que sacrificar mis relaciones interpersonales, mi tiempo de ocio o felicidad.</li>
<li><b>Grandiosidad:</b> Siento que soy especial y puedo pensar, actuar y expresarme como quiero en el momento que quiera.</li>
</ol>
<p style="text-align: justify;"><strong>Reinventa tu vida</strong></p>
<p style="text-align: justify;">El cambio no sólo implica aminorar la influencia de esos esquemas o trampas que poseemos sino que implica también volver a despertar esa parte sana que existe en nosotros. Debemos descubrir quienes queremos ser y como queremos vivir; es decir, crear una visión personal. Para esto necesitamos de la ayuda de nuestros seres queridos. Si consideramos que no disponemos de personas quienes puedan apoyarnos en nuestros cambios o si nuestro problema interfiere significativamente con nuestra vida actual, entonces claramente estaría indicado que consultemos con algún profesional.</p>
<p><strong>Cuadro de Trampas vitales</strong></p>
<div align="center">
<table style="width: 637px;" border="1" cellspacing="0" cellpadding="0">
<tbody>
<tr>
<td width="105">
<p align="center"><strong>Trampa vital</strong></p>
</td>
<td width="337">
<p align="center"><strong>Durante tu infancia &#8230;</strong></p>
</td>
<td width="195">
<p align="center"><strong>Actualmente tus problemas refieren a…</strong></p>
</td>
</tr>
<tr>
<td width="105">Abandono</td>
<td width="337">Viviste una situación de perdida importante o te sentiste abandonado (muerte de un padre, divorcio, etc).</td>
<td width="195">Sentimientos de inseguridad</td>
</tr>
<tr>
<td width="105">Desconfianza y abuso</td>
<td width="337">Te maltrataron o abusaron de ti.</td>
<td width="195"></td>
</tr>
<tr>
<td width="105">Dependencia</td>
<td width="337">Te hicieron sentir incompetente cuando intentabas reafirmar tu independencia.</td>
<td width="195">Relaciones con otros</td>
</tr>
<tr>
<td width="105">Vulnerabilidad</td>
<td width="337">Te sobreprotegieron y se preocuparon demasiado por tu seguridad.</td>
<td width="195"></td>
</tr>
<tr>
<td width="105">Privación emocional</td>
<td width="337">Fueron fríos y no expresaron interés en nosotros.</td>
<td width="195">Autonomía</td>
</tr>
<tr>
<td width="105">Exclusión social</td>
<td width="337">Te sentiste excluido por otros niños y creíste que eras poco aceptado.</td>
<td width="195"></td>
</tr>
<tr>
<td width="105">Imperfección:</td>
<td width="337">No te respetaron e incluso te sentiste muy criticado por tus defectos.</td>
<td width="195"></td>
</tr>
<tr>
<td width="105">Fracaso:</td>
<td width="337">Te hicieron sentir inferior en cuanto a tu rendimiento.</td>
<td width="195">Autoestima</td>
</tr>
<tr>
<td width="105">Subyugación:</td>
<td width="337">Te subyugaron y controlaron demasiado.</td>
<td width="195"></td>
</tr>
<tr>
<td width="105">Normas inalcanzables</td>
<td width="337">Esperaban que fueras el mejor y te enseñaron que cualquier otra opción era un fracaso.</td>
<td width="195">Auto expresión</td>
</tr>
<tr>
<td width="105">Grandiosidad:</td>
<td width="337">Te mimaron y no te pusieron limites por tanto no aprendiste a auto-controlarte.</td>
<td width="195">Limites no realistas</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p style="text-align: right;" align="right"><em>Lic. Psic. Maira Tiscornia<br />
</em><em>2009</em></p>
</div>
<hr />
<p><a href="http://www.mairatiscornia.com/wp-content/uploads/2013/07/Las-Trampas-Vitales.pdf" target="_blank" class="gdl-button shortcode-medium-button" style="color:#ffffff; background-color:#d0fffb; border-color:#c6f2ee; ">Descargar versión PDF</a></p>
<hr />
<p><a href="http://www.mairatiscornia.com/contact/"><img alt="Consúltenos, click aquí" src="http://www.mairatiscornia.com/wp-content/uploads/2013/04/consultenos.png" width="638" height="30" /></a></p>
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		<item>
		<title>Las técnicas de relajación</title>
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		<pubDate>Fri, 12 Jul 2013 18:07:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>achugar</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículos]]></category>
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		<description><![CDATA[Las técnicas de relajación representan una herramienta clave a la hora de disminuir el estrés, la ansiedad y el dolor en sus múltiples variedades. Estas son muy efectivas en las  poblaciones con afecciones tanto psicológicas/psiquiatritas como médicas. Dentro del grupo de pacientes con dificultades psicológicas, sirven principalmente a quienes padecen algún trastorno de ansiedad. Dentro del segundo grupo, vemos que los pacientes hospitalizados, en tratamiento medico agudo o crónico, pueden mejorar su calidad de vida mediante el uso de las mismas. Asimismo presentan muchos beneficios para personas con enfermedades crónicas o inmunológicas. Las técnicas de relajación son recomendables para cualquier persona. Pues el vertiginoso ritmo de la “vida moderna” nos obliga a buscar diversos métodos para poder afrontar las situaciones estresantes y ansiógenas del diario vivir. Efectos positivos de la relajación Protección del sistema inmunológico. Incremento de la salud real y percibida. Retraso del deterioro y el envejecimiento. Protección ampliada frente a patologías como hipertensión o infarto. Mayor facilidad para abandonar hábitos como el consumo del tabaco. Mayor energía. Disminución de las sensaciones de cansancio o agotamiento. Disminución de la sensación de ansiedad. Aumento del nivel de atención y concentración. Mejora de la memoria y del aprendizaje. Disminución de la sensación de estrés en el trabajo. Mayor facilidad para la comunicación y empatía. Incremento de las iniciativas personales. Evidencia empírica de la efectividad de las técnicas de relajación (Tomado de “Psicología de la salud” de Brannon y Feist, 2000) PROBLEMA HALLAZGOS ESTUDIOS Cefalea de tensión La relajación es superior al placebo y equivalente al bio-feedback. Blanchard &#38; Andrasik, 1985; Lehrer y cols. , 1994; Turner y Chapman, 1992. Migraña en niños La relajación, conjuntamente con el bio-feedback, es más eficaz que los placebos e incluso fármacos. Hermann y cols., 1995. Trastornos relacionados con el estrés. La relajación muscular progresiva ayuda a afrontar el dolor de cabeza, la hipertensión y los efectos secundarios de la quimioterapia en los pacientes con cáncer. Carlson y Hoyle, 1993. Trastornos de ansiedad La meditación trascendental es mejor que la fisioterapia, los analgésicos y los antidepresivos. Kabat-Zinn y cols., 1992; Millar y cols., 1995. Estrés laboral Las técnicas de meditación son consistentemente superiores a otras estrategias conductuales. Murphy, 1996. Malestar dental y dolor durante el parto Las imágenes guiadas resultan eficaces para afrontar el dolor. Horan y cols., 1982. Efectos desagradables de la quimioterapia. Las imágenes guiadas son más efectivas que los placebos. Lyles y cols., 1982 Dolor por quemaduras Las imágenes guiadas resultan adecuadas conjuntamente con otras estrategias de relajación. Achterberg y cols., 1988. Migraña Las imágenes guiadas superan al bio-feedback. Ilaqua, 1994. Cirugías Coadyudante significativamente positivo para las cirugías menores como la dental. En cirugías mayores los resultados son positivos pero menos significativos. Kendall &#38; Watson, 1981. Dolor postoperatorio. Las imágenes guiadas reducen el dolor en los niños y acortan su estancia en el hospital. Lambert, 1996.   Compilado realizado por: Lic. Psic. Maira Tiscornia]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><img class="alignright size-full wp-image-2493" alt="" src="http://www.mairatiscornia.com/wp-content/uploads/2013/07/articulo_tecnicas_de_relajacion.jpg" width="200" height="198" />Las técnicas de relajación representan una herramienta clave a la hora de disminuir el estrés, la ansiedad y el dolor en sus múltiples variedades. Estas son muy efectivas en las  poblaciones con afecciones tanto psicológicas/psiquiatritas como médicas.</p>
<p style="text-align: justify;">Dentro del grupo de pacientes con dificultades psicológicas, sirven principalmente a quienes padecen algún trastorno de ansiedad. Dentro del segundo grupo, vemos que los pacientes hospitalizados, en tratamiento medico agudo o crónico, pueden mejorar su calidad de vida mediante el uso de las mismas. Asimismo presentan muchos beneficios para personas con enfermedades crónicas o inmunológicas.</p>
<p style="text-align: justify;">Las técnicas de relajación son recomendables para cualquier persona. Pues el vertiginoso ritmo de la “vida moderna” nos obliga a buscar diversos métodos para poder afrontar las situaciones estresantes y ansiógenas del diario vivir.</p>
<p><strong>Efectos positivos de la relajación</strong></p>
<ul>
<li>Protección del sistema inmunológico.</li>
<li>Incremento de la salud real y percibida.</li>
<li>Retraso del deterioro y el envejecimiento.</li>
<li>Protección ampliada frente a patologías como hipertensión o infarto.</li>
<li>Mayor facilidad para abandonar hábitos como el consumo del tabaco.</li>
<li>Mayor energía. Disminución de las sensaciones de cansancio o agotamiento.</li>
<li>Disminución de la sensación de ansiedad.</li>
<li>Aumento del nivel de atención y concentración.</li>
<li>Mejora de la memoria y del aprendizaje.</li>
<li>Disminución de la sensación de estrés en el trabajo.</li>
<li>Mayor facilidad para la comunicación y empatía.</li>
<li>Incremento de las iniciativas personales.</li>
</ul>
<p align="center"><b><span style="text-decoration: underline;">Evidencia empírica de la efectividad de las técnicas de relajación</span></b></p>
<p align="center">(Tomado de “Psicología de la salud” de Brannon y Feist, 2000)</p>
<table border="1" cellspacing="0" cellpadding="0">
<tbody>
<tr>
<td valign="top" width="151">
<p align="center"><b>PROBLEMA</b></p>
</td>
<td valign="top" width="276">
<p align="center"><b>HALLAZGOS</b></p>
</td>
<td valign="top" width="163">
<p align="center"><b>ESTUDIOS</b></p>
</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top" width="151">
<p align="center">Cefalea de tensión</p>
</td>
<td valign="top" width="276">La relajación es superior al placebo y equivalente al bio-feedback.</td>
<td valign="top" width="163">Blanchard &amp; Andrasik, 1985; Lehrer y cols. , 1994; Turner y Chapman, 1992.</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top" width="151">
<p align="center">Migraña en niños</p>
</td>
<td valign="top" width="276">La relajación, conjuntamente con el bio-feedback, es más eficaz que los placebos e incluso fármacos.</td>
<td valign="top" width="163">Hermann y cols., 1995.</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top" width="151">
<p align="center">Trastornos relacionados con el estrés.</p>
</td>
<td valign="top" width="276">La relajación muscular progresiva ayuda a afrontar el dolor de cabeza, la hipertensión y los efectos secundarios de la quimioterapia en los pacientes con cáncer.</td>
<td valign="top" width="163">Carlson y Hoyle, 1993.</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top" width="151">
<p align="center">Trastornos de ansiedad</p>
</td>
<td valign="top" width="276">La meditación trascendental es mejor que la fisioterapia, los analgésicos y los antidepresivos.</td>
<td valign="top" width="163">Kabat-Zinn y cols., 1992; Millar y cols., 1995.</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top" width="151">
<p align="center">Estrés laboral</p>
</td>
<td valign="top" width="276">Las técnicas de meditación son consistentemente superiores a otras estrategias conductuales.</td>
<td valign="top" width="163">Murphy, 1996.</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top" width="151">
<p align="center">Malestar dental y dolor durante el parto</p>
</td>
<td valign="top" width="276">Las imágenes guiadas resultan eficaces para afrontar el dolor.</td>
<td valign="top" width="163">Horan y cols., 1982.</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top" width="151">
<p align="center">Efectos desagradables de la quimioterapia.</p>
</td>
<td valign="top" width="276">Las imágenes guiadas son más efectivas que los placebos.</td>
<td valign="top" width="163">Lyles y cols., 1982</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top" width="151">
<p align="center">Dolor por quemaduras</p>
</td>
<td valign="top" width="276">Las imágenes guiadas resultan adecuadas conjuntamente con otras estrategias de relajación.</td>
<td valign="top" width="163">Achterberg y cols., 1988.</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top" width="151">
<p align="center">Migraña</p>
</td>
<td valign="top" width="276">Las imágenes guiadas superan al bio-feedback.</td>
<td valign="top" width="163">Ilaqua, 1994.</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top" width="151">
<p align="center">Cirugías</p>
</td>
<td valign="top" width="276">Coadyudante significativamente positivo para las cirugías menores como la dental. En cirugías mayores los resultados son positivos pero menos significativos.</td>
<td valign="top" width="163">Kendall &amp; Watson, 1981.</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top" width="151">
<p align="center">Dolor postoperatorio.</p>
</td>
<td valign="top" width="276">Las imágenes guiadas reducen el dolor en los niños y acortan su estancia en el hospital.</td>
<td valign="top" width="163">Lambert, 1996.</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p><b> </b></p>
<p><b>Compilado realizado por: </b></p>
<p>Lic. Psic. Maira Tiscornia</p>
<hr />
<p><a href="http://www.mairatiscornia.com/wp-content/uploads/2013/07/Ejercicios-de-relajacion.pdf" target="_blank" class="gdl-button shortcode-medium-button" style="color:#ffffff; background-color:#d0fffb; border-color:#c6f2ee; ">Descargar versión PDF</a></p>
<hr />
<p><a href="http://www.mairatiscornia.com/contact/"><img alt="Consúltenos, click aquí" src="http://www.mairatiscornia.com/wp-content/uploads/2013/04/consultenos.png" width="638" height="30" /></a></p>
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		</item>
		<item>
		<title>El ocio es cosa seria&#8230;</title>
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		<comments>https://www.mairatiscornia.com/el-ocio-es-cosa-seria/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 12 Jul 2013 18:04:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>achugar</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículos]]></category>
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		<description><![CDATA[¿Sabía que su organismo es capaz de estimular la liberación de sustancias tan potentes como la morfina? ¿Y que estas sustancias naturales podrían prevenirlo de enfermedades degenerativas e inmunológicas y ayudarlo a paliar el dolor y a afrontar los estresores cotidianos?. Las endorfinas, poderosos analgésicos bioquímicos segregados por el cerebro, nos permiten todo esto. Y son las actividades de ocio grandes promotoras las de la  liberación de las mismas. Los beneficios del ocio Las actividades de ocio proporcionan estimulación en nuestro cerebro generándonos un  bienestar general y ayudándonos a reducir el riesgo de contraer enfermedades como el Alzheimer o la demencia.  Realizando asiduamente estas actividades placenteras, podremos, además de disfrutar en el proceso, contrarrestar el deterioro cognitivo, es decir de nuestra memoria y otros procesos mentales. Ejercitar el cerebro no implica únicamente involucrarse en actividades intelectuales sino que incluye realizar ejercicio físico, relajación, divertidos paseos o participar en reuniones sociales. Pues todas estas generan movimientos a nivel neuroquímico, que favorecen nuestro bienestar general. Los químicos de la “felicidad”: las endorfinas Las endorfinas son analgésicos endógenos o sea producidos por el propio cuerpo. Su efecto principal se centra en elevar el umbral del dolor y  reforzar las sensaciones placenteras del cuerpo. Ante los diversos eventos cotidianos, nuestro cerebro regula la liberación de endorfinas. Cuando el suceso es agradable, entonces se aumenta la secreción de las mismas haciendo que experimentemos un alto bienestar y deseos de que ocurra nuevamente. En términos psicológicos diríamos que la conducta tenderá a repetirse por reforzamiento positivo. Ante un evento desagradable, la escasez de liberación de endorfinas, por reforzamiento negativo, nos impulsara a querer evitar la repetición del suceso. Por sus efectos naturales similares a los de la morfina las endorfinas han sido denominadas los “químicos de la felicidad”. Pues, esto garantizaría que en cierta medida el potencial de “felicidad” se encuentre dentro de nuestro propio organismo a nivel bioquímico. Si bien nuestro bienestar depende también de factores externos, el procesamiento interno y nuestras acciones nos permitirán afrontar de manera más o menos adaptativa las diversas situaciones. ¿Cómo conseguir estas sustancias? Algunas de las principales formas de aumentar la liberación de las endorfinas y otras sustancias naturales endógenas se relacionan con actividades que podremos realizar en nuestro tiempo de ocio. Practicando deportesEl ejercicio físico en su sana medida mantiene una correlación positiva con el bienestar psicológico. En nuestro tiempo de ocio, es sumamente  recomendable elegir este tipo de actividades deportivas que nos nutren de múltiples beneficios.Por un lado, el ejercicio físico tendría un poder distractor ante los eventos estresantes provocándonos una sensación de alivio. Asimismo, desde una perspectiva más biológica, nos permitiría una mayor liberación de endorfina como ya antes mencionamos. Realizando actividades lúdico-recreativasLa capacidad lúdica parece ser una fuente de elevada neuro-protección no solo para los chicos sino también para los grandes (siempre que esto escape a la adicción al juego). El fomento de la creatividad, el ejercicio de la concentración y la capacidad de relajación que promueve el juego son algunos de los factores que lo convierten en una buena elección en el menú disponible para nuestro tiempo libre. Cuando vacacionamos, el escenario de las playas sobre todo, nos permiten ejercitar esta capacidad lúdica con nuestros chicos en la arena o mientras nos divertimos esquivando las olas en el mar. La playa nos permite participar en diversos juegos que también implican ejercicio físico (paletas, tejo, fútbol, etc).  Ejercitando la risa y el humor El sentido del humor posee la capacidad de ayudarnos a reducir la tensión y a  prevenir diferentes tipos de enfermedades. Mientras nos reímos, el organismo sufre múltiples  modificaciones en sus diversos sistemas. Los músculos se aflojan liberando la tensión y se aumenta la cantidad de endorfinas provocando un efecto analgésico sobre el organismo. Algunos profesionales plantean que la risa permite que se disminuya la concentración de cortisol, hormona asociada a la producción del estrés, lo cual potenciaría una mejor respuesta inmunológica. &#160; Tómeselo en serio&#8230; Ante lo dicho, recomendamos que nuestro ocio incluya: -          altas dosis de humor -          una reconfortante rutina de ejercicio físico -          actividades lúdicas y recreativas que ya de adultos no nos permitimos. &#160; Aunque algunos no lo crean, el ocio no es una perdida de tiempo, es algo serio. Lic. Psic. Maira Tiscornia 2009]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">¿Sabía que su organismo es capaz de estimular la liberación de sustancias tan potentes como la morfina? ¿Y que estas sustancias naturales podrían prevenirlo de enfermedades degenerativas e inmunológicas y ayudarlo a paliar el dolor y a afrontar los estresores cotidianos?. Las endorfinas, poderosos analgésicos bioquímicos segregados por el cerebro, nos permiten todo esto. Y son las actividades de ocio grandes promotoras las de la  liberación de las mismas.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong><img class="alignright size-full wp-image-2488" alt="" src="http://www.mairatiscornia.com/wp-content/uploads/2013/07/articulo_ocio.jpg" width="200" height="192" />Los beneficios del ocio</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Las actividades de ocio proporcionan estimulación en nuestro cerebro generándonos un  bienestar general y ayudándonos a reducir el riesgo de contraer enfermedades como el Alzheimer o la demencia.  Realizando asiduamente estas actividades placenteras, podremos, además de disfrutar en el proceso, contrarrestar el deterioro cognitivo, es decir de nuestra memoria y otros procesos mentales. Ejercitar el cerebro no implica únicamente involucrarse en actividades intelectuales sino que incluye realizar ejercicio físico, relajación, divertidos paseos o participar en reuniones sociales. Pues todas estas generan movimientos a nivel neuroquímico, que favorecen nuestro bienestar general.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Los químicos de la “felicidad”: las endorfinas</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Las endorfinas son analgésicos endógenos o sea producidos por el propio cuerpo. Su efecto principal se centra en elevar el umbral del dolor y  reforzar las sensaciones placenteras del cuerpo. Ante los diversos eventos cotidianos, nuestro cerebro regula la liberación de endorfinas. Cuando el suceso es agradable, entonces se aumenta la secreción de las mismas haciendo que experimentemos un alto bienestar y deseos de que ocurra nuevamente. En términos psicológicos diríamos que la conducta tenderá a repetirse por reforzamiento positivo. Ante un evento desagradable, la escasez de liberación de endorfinas, por reforzamiento negativo, nos impulsara a querer evitar la repetición del suceso.</p>
<p style="text-align: justify;">Por sus efectos naturales similares a los de la morfina las endorfinas han sido denominadas los “químicos de la felicidad”. Pues, esto garantizaría que en cierta medida el potencial de “felicidad” se encuentre dentro de nuestro propio organismo a nivel bioquímico. Si bien nuestro bienestar depende también de factores externos, el procesamiento interno y nuestras acciones nos permitirán afrontar de manera más o menos adaptativa las diversas situaciones.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Cómo conseguir estas sustancias?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Algunas de las principales formas de aumentar la liberación de las endorfinas y otras sustancias naturales endógenas se relacionan con actividades que podremos realizar en nuestro tiempo de ocio.</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>Practicando deportesEl ejercicio físico en su sana medida mantiene una correlación positiva con el bienestar psicológico. En nuestro tiempo de ocio, es sumamente  recomendable elegir este tipo de actividades deportivas que nos nutren de múltiples beneficios.Por un lado, el ejercicio físico tendría un poder distractor ante los eventos estresantes provocándonos una sensación de alivio. Asimismo, desde una perspectiva más biológica, nos permitiría una mayor liberación de endorfina como ya antes mencionamos.</li>
</ul>
<ul style="text-align: justify;">
<li>Realizando actividades lúdico-recreativasLa capacidad lúdica parece ser una fuente de elevada neuro-protección no solo para los chicos sino también para los grandes (siempre que esto escape a la adicción al juego). El fomento de la creatividad, el ejercicio de la concentración y la capacidad de relajación que promueve el juego son algunos de los factores que lo convierten en una buena elección en el menú disponible para nuestro tiempo libre. Cuando vacacionamos, el escenario de las playas sobre todo, nos permiten ejercitar esta capacidad lúdica con nuestros chicos en la arena o mientras nos divertimos esquivando las olas en el mar. La playa nos permite participar en diversos juegos que también implican ejercicio físico (paletas, tejo, fútbol, etc).<span style="font-size: 2em;"> </span></li>
</ul>
<ul>
<li>Ejercitando la risa y el humor
<p style="text-align: justify;">El sentido del humor posee la capacidad de ayudarnos a reducir la tensión y a  prevenir diferentes tipos de enfermedades. Mientras nos reímos, el organismo sufre múltiples  modificaciones en sus diversos sistemas. Los músculos se aflojan liberando la tensión y se aumenta la cantidad de endorfinas provocando un efecto analgésico sobre el organismo. Algunos profesionales plantean que la risa permite que se disminuya la concentración de cortisol, hormona asociada a la producción del estrés, lo cual potenciaría una mejor respuesta inmunológica.</p>
</li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<p><b>Tómeselo en serio&#8230;</b></p>
<p>Ante lo dicho, recomendamos que nuestro ocio incluya:</p>
<p>-          altas dosis de humor</p>
<p>-          una reconfortante rutina de ejercicio físico</p>
<p>-          actividades lúdicas y recreativas que ya de adultos no nos permitimos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Aunque algunos no lo crean, el ocio no es una perdida de tiempo, es algo serio.</p>
<p align="right"><em>Lic. Psic. Maira Tiscornia</em><br />
<em>2009</em></p>
<hr />
<p><a href="http://www.mairatiscornia.com/wp-content/uploads/2013/07/Ocio.pdf" target="_blank" class="gdl-button shortcode-medium-button" style="color:#ffffff; background-color:#d0fffb; border-color:#c6f2ee; ">Descargar versión PDF</a></p>
<hr />
<p><a href="http://www.mairatiscornia.com/contact/"><img alt="Consúltenos, click aquí" src="http://www.mairatiscornia.com/wp-content/uploads/2013/04/consultenos.png" width="638" height="30" /></a></p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>La era Borderline</title>
		<link>https://www.mairatiscornia.com/articulo-la-era-borderline/</link>
		<comments>https://www.mairatiscornia.com/articulo-la-era-borderline/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 12 Jul 2013 17:58:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>achugar</dc:creator>
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		<category><![CDATA[trastorno personalidad]]></category>

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		<description><![CDATA[Hay quienes presumen que cada momento histórico promueve distintos tipos de problemas psicológicos. Así pues, hubieron épocas más represivas en las cuales la histeria pobló los consultorios, años más tarde los “blues” musicalizaron un escenario en donde afloró el diagnóstico de depresión, para hacia los últimos tiempos, verse acrecentadas los trastornos de ansiedad siendo la vedette los “ataques de pánico”. Por su parte, hay otras posturas que plantean que lo que ocurre es que en tanto la investigación, la hiper-especialización y la agudeza diagnóstica incrementan para una determinada problemática psíquica, entonces es allí cuando los profesionales caemos en la tentación de sobre-diagnosticar. La labor clínica y el intercambio humano cotidiano parecen situarnos hoy ante un nuevo o ahora más notorio grupo de síntomas. Actualmente, muchas personas llegan a la terapia, sucumbidas por altas cuotas de irritabilidad y una notable inestabilidad afectiva. Manifiestan poseer un lábil control de sus impulsos y acarrean una negativa historia de vínculos interpersonales los cuales se dañan cotidianamente ante esta irascibilidad. Una probable y momentánea perdida de la capacidad de  pensamiento racional y un correlato neuroquímico alterado (probable disfuncionalidad del sistema límbico), conduce a que estas personas, quienes presentan un nivel cognitivo y un funcionamiento académico-laboral algunas veces intacto, actúen “al calor del momento” haciendo que situaciones cotidianas se conviertan en explosivas discusiones o agresiones incluso físicas. Dentro de la psiquiatría y la psicología  existen una serie de características que al aparecer unidas consuman, desde los años 80, el diagnóstico de Trastorno Borderline de la Personalidad  según el Manual Diagnóstico de los Trastornos Mentales (ver cuadro). Aunque no llegando necesariamente a completar dicho criterio diagnóstico, en la actualidad, muchas de las características básicas de este desorden aparecen como motivo de consulta o directamente las vemos en nuestro propio entorno social. Incluso vemos que muchas sub-culturas de adolescentes y jóvenes ponderan muchos de estos síntomas como forma de encarar y afrontar (o desde su postura tal vez “soportar”) la vida. La auto agresión, las conductas de riesgo, el abuso de sustancias y las relaciones de pareja “te odio mi amor” son algunas de los valores que predominan en estos grupos. Algunas teorías explicativas plantean que estas personas han sido a menudo privadas de los cuidados necesarios y del apego seguro durante la infancia por lo que se sienten vacías, furiosas y merecedoras de excesivos cuidados. Suelen sentirse vulnerables al abandono ya que en el fondo existe una creencia de que son rechazables por los demás.  Tienden a enmascarar estos temores mediante sentimientos de cólera inapropiada, cambios extremos acerca de su visión del mundo, de si mismos y los demás. Pasan abruptamente del negro al blanco o del amor al odio; sin lograr adoptar posturas neutras o intermedias. Si bien las personas que reúnen los criterios diagnósticos para este trastorno requieren de un tratamiento especifico, cabe pensar que en una similar línea terapéutica nuestra sociedad o muchos de nosotros debemos aprender a disminuir nuestra actual y desmedida irascibilidad y nuestras polares demostraciones de amor- odio hacia los demás. De hecho, en estos tiempos un tanto violentos y que apelan a la guerra o ataque como primera opción, las alternativas intermedias, la negociación,  la estabilidad y los pensamientos en matices son herramientas que debemos recuperar.   Criterio diagnóstico del Trastorno Límite (Borderline)  de la Personalidad (DSM -IV):   Historial de relaciones interpersonales inestables e intensas, caracterizadas por la alternancia entre la idealización y la devaluación.   Impulsividad en al menos 2 áreas potencialmente auto-dañinas (ej. gasto desmedido, promiscuidad, etc).   Inestabilidad afectiva debida a una notable reactividad del estado de ánimo.   Manifestaciones de cólera o imposibilidad de controlarla.   Intentos o amenazas suicidas recurrentes o comportamientos  de auto-mutilación.   Alteración de la identidad: auto-imagen o sentido de sí mismo inestable.   Sentimientos crónicos de vacío o aburrimiento.   Esfuerzos frenéticos por evitar un abandono real o imaginado y la sensación de ser rechazables.   Ideación paranoide transitoria relacionada con el estrés o síntomas disociativos graves.   * Para diagnosticar este Trastorno deben cumplirse al menos 5 de estos criterios   Lic. Psic. Maira Tiscornia 2008]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><img class="alignright size-full wp-image-2482" alt="" src="http://www.mairatiscornia.com/wp-content/uploads/2013/07/era-borderline.jpg" width="200" height="196" />Hay quienes presumen que cada momento histórico promueve distintos tipos de problemas psicológicos. Así pues, hubieron épocas más represivas en las cuales la histeria pobló los consultorios, años más tarde los “blues” musicalizaron un escenario en donde afloró el diagnóstico de depresión, para hacia los últimos tiempos, verse acrecentadas los trastornos de ansiedad siendo la vedette los “ataques de pánico”. Por su parte, hay otras posturas que plantean que lo que ocurre es que en tanto la investigación, la hiper-especialización y la agudeza diagnóstica incrementan para una determinada problemática psíquica, entonces es allí cuando los profesionales caemos en la tentación de sobre-diagnosticar.</p>
<p style="text-align: justify;">La labor clínica y el intercambio humano cotidiano parecen situarnos hoy ante un nuevo o ahora más notorio grupo de síntomas. Actualmente, muchas personas llegan a la terapia, sucumbidas por altas cuotas de irritabilidad y una notable inestabilidad afectiva. Manifiestan poseer un lábil control de sus impulsos y acarrean una negativa historia de vínculos interpersonales los cuales se dañan cotidianamente ante esta irascibilidad. Una probable y momentánea perdida de la capacidad de  pensamiento racional y un correlato neuroquímico alterado (probable disfuncionalidad del sistema límbico), conduce a que estas personas, quienes presentan un nivel cognitivo y un funcionamiento académico-laboral algunas veces intacto, actúen “al calor del momento” haciendo que situaciones cotidianas se conviertan en explosivas discusiones o agresiones incluso físicas.</p>
<p style="text-align: justify;">Dentro de la psiquiatría y la psicología  existen una serie de características que al aparecer unidas consuman, desde los años 80, el diagnóstico de Trastorno Borderline de la Personalidad  según el Manual Diagnóstico de los Trastornos Mentales (ver cuadro).</p>
<p style="text-align: justify;">Aunque no llegando necesariamente a completar dicho criterio diagnóstico, en la actualidad, muchas de las características básicas de este desorden aparecen como motivo de consulta o directamente las vemos en nuestro propio entorno social. Incluso vemos que muchas sub-culturas de adolescentes y jóvenes ponderan muchos de estos síntomas como forma de encarar y afrontar (o desde su postura tal vez “soportar”) la vida. La auto agresión, las conductas de riesgo, el abuso de sustancias y las relaciones de pareja “te odio mi amor” son algunas de los valores que predominan en estos grupos.</p>
<p style="text-align: justify;">Algunas teorías explicativas plantean que estas personas han sido a menudo privadas de los cuidados necesarios y del apego seguro durante la infancia por lo que se sienten vacías, furiosas y merecedoras de excesivos cuidados.</p>
<p style="text-align: justify;">Suelen sentirse vulnerables al abandono ya que en el fondo existe una creencia de que son rechazables por los demás.  Tienden a enmascarar estos temores mediante sentimientos de cólera inapropiada, cambios extremos acerca de su visión del mundo, de si mismos y los demás. Pasan abruptamente del negro al blanco o del amor al odio; sin lograr adoptar posturas neutras o intermedias.<span style="text-decoration: underline;"><br />
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<p style="text-align: justify;">Si bien las personas que reúnen los criterios diagnósticos para este trastorno requieren de un tratamiento especifico, cabe pensar que en una similar línea terapéutica nuestra sociedad o muchos de nosotros debemos aprender a disminuir nuestra actual y desmedida irascibilidad y nuestras polares demostraciones de amor- odio hacia los demás. De hecho, en estos tiempos un tanto violentos y que apelan a la guerra o ataque como primera opción, las alternativas intermedias, la negociación,  la estabilidad y los pensamientos en matices son herramientas que debemos recuperar.</p>
<table border="1" cellspacing="0" cellpadding="0">
<tbody>
<tr>
<td valign="top" width="576"><b> </b></p>
<p align="center"><b>Criterio diagnóstico del Trastorno Límite (Borderline)  de la Personalidad (DSM -IV):</b></p>
<p><b> </b></p>
<ul>
<li><b>Historial de relaciones interpersonales inestables e intensas, caracterizadas por la alternancia entre la idealización y la devaluación. </b></li>
</ul>
<p><b> </b></p>
<ul>
<li><b>Impulsividad en al menos 2 áreas potencialmente auto-dañinas (ej. gasto desmedido, promiscuidad, etc).</b></li>
</ul>
<p><b> </b></p>
<ul>
<li><b>Inestabilidad afectiva debida a una notable reactividad del estado de ánimo. </b></li>
</ul>
<p><b> </b></p>
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<li><b>Manifestaciones de cólera o imposibilidad de controlarla.</b></li>
</ul>
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<li><b>Intentos o amenazas suicidas recurrentes o comportamientos  de auto-mutilación.</b></li>
</ul>
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<li><b>Alteración de la identidad: auto-imagen o sentido de sí mismo inestable.</b></li>
</ul>
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<li><b>Sentimientos crónicos de vacío o aburrimiento.</b></li>
</ul>
<p><b> </b></p>
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<li><b>Esfuerzos frenéticos por evitar un abandono real o imaginado y la sensación de ser rechazables. </b></li>
</ul>
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<ul>
<li><b>Ideación paranoide transitoria relacionada con el estrés o síntomas disociativos graves.</b></li>
</ul>
<p><b> </b></p>
<p align="center"><b>* Para diagnosticar este Trastorno deben cumplirse al menos 5 de estos criterios</b></p>
<p><b> </b></td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p align="right"><em>Lic. Psic. Maira Tiscornia<br />
</em><em>2008</em></p>
<hr />
<p><a href="http://www.mairatiscornia.com/wp-content/uploads/2013/07/La-era-Borderline.pdf" target="_blank" class="gdl-button shortcode-medium-button" style="color:#ffffff; background-color:#d0fffb; border-color:#c6f2ee; ">Descargar versión PDF</a></p>
<hr />
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